En Estados Unidos advierten que el hombre está en peligro

“Estamos ante una generación de hombres jóvenes inviables económica y emocionalmente, y necesitan nuestra ayuda”, le aseguró Scott Galloway a la periodista Katty Kay, de la BBC News Mundo, y le agregó: “los datos son abrumadores: cuatro veces más probabilidades de suicidarse, tres veces más probabilidades de ser adictos, 12 veces más probabilidades de ser encarcelados, y niveles récord de depresión”. El debate que se viene.

En este país nuestro, donde no abundan las estadísticas, ni, mucho menos, las políticas de Estado, y la salud mental, aunque en crisis, sigue siendo una asignatura pendiente, mirar lo que ocurre afuera y ver cómo responden puede sernos útil. En este caso, los números del norte advierten que los hombres jóvenes la están pasando mal. Las estadísticas sobre rendimiento académico, niveles de ingresos, soledad, e incluso falta de sexo, así lo indican.

Scott Galloway es un profesor de la Universidad de Nueva York que en los últimos años se ha convertido en una eminencia mediática, y que está tratando de llevar este debate a la mesa de los americanos del norte. El hombre es coach, es presentador de varios podcasts, entre ellos Lost Boys, a la vez que asesora partidos políticos, y está por publicar su nuevo libro: “Apuntes sobre ser hombre”.

Del extenso diálogo con la corresponsal de la BBC en Estados Unidos surgen conceptos que pueden trascender aquellas fronteras y encontrar similitudes por estas pampas.

Al consultarle sobre cuál es, en su opinión, la crisis de salud mental y física que están viviendo los jóvenes, Galloway señala que “estamos criando a la generación más obesa, ansiosa y deprimida de la historia”, a la vez que remarca que, “por primera vez, a una persona de 30 años no le va tan bien como a sus padres a los 30”.

En la charla, las comparaciones con el otro género son inevitables, y advierte que las mujeres menores de 30 ganan más dinero que los hombres. “Por cierto, creo que eso es algo maravilloso, y creo que es un signo de victoria”, se ataja, pero agrega también que hay más viviendas unifamiliares en propiedad de mujeres que de hombres. Recalca que son datos, no reclamos, ni lamentos.

Respecto de la soledad, el americano reconoce que es un problema para ambos géneros, pero recalca que las mujeres tienden a canalizar eso en los amigos y en el trabajo, mientras que los varones tienden a caer en los videojuegos, el porno, y empiezan a aislarse de la sociedad.

“Yo fui uno de esos hombres”, reconoce Galloway.

Por otro lado, el profesor asegura que, en las parejas heterosexuales, los hombres no están logrando seguir el ritmo de las mujeres, ya que un tercio de éstas ganan ahora más que sus parejas, y cuenta que, a menudo, éstas mienten en los datos del censo para que parezca que el hombre gana más. Entonces se pregunta: “¿Qué significa para las parejas enfrentar una situación en la que a las mujeres les va mejor, ganan más, reciben más educación, mientras que los hombres se quedan atrás?”.

Respecto del equilibrio entre las parejas, Galloway sostiene que la contribución del hombre a la relación, en general, no ha seguido el ritmo de aumento de la contribución de la mujer, lo cual lleva a éstas a replantearse la relación. Ésto, en números, se traduce en que dos tercios de las mujeres menores de 30 años tienen novio, mientras solo uno de cada tres hombres tiene esa relación.

Este desequilibrio se observa al comprobar que las mujeres están tendiendo a salir con hombres mayores, por su situación económica y emocional más segura.

Por último, el profesor busca tranquilizar sosteniendo que no se trata de “detener” a las mujeres, sino de comenzar a enfocarse en el hombre con políticas públicas que promuevan un equilibrio económico y emocional que potencie a ambos géneros en una misma franja etaria.

Los roles proveedor, protector y procreador

Como en una segunda parte de la entrevista, Galloway y Katty Kay abordan los roles en las parejas, y la noción de masculinidad propicia que guíe a los jóvenes en las miles de decisiones que hoy tienen que tomar personal y profesionalmente. En ese sentido, el profesor apunta estos tres roles como los pilares fundamentales de las relaciones.

Respecto al rol proveedor, entiende que todo hombre, al comenzar su carrera en una sociedad capitalista, aspira a asumir la responsabilidad económica de su hogar, algo que no ha cambiado, ni de un lado, ni del otro.

“Cuando mi pareja y yo tuvimos hijos, ella trabajaba en Goldman Sachs y ganaba mucho más dinero que yo. Así que me hice cargo. Estaba en casa para la hora del baño, organizaba yo la casa, porque me di cuenta de lo importante que era la responsabilidad económica para nuestro hogar”, relata, pero advierte: “Las mujeres se sienten menos atraídas sexualmente por los hombres cuando estos pierden su viabilidad económica”.

En cuanto a ser protector, el especialista entiende que eso responde a la naturaleza del género. Para demostrarlo, rescata, por un lado, los trabajos típicamente masculinos: bomberos, policías, militares, los cuales son de protección. Igualmente, señala que no solo es una cuestión física, sino que apunta también que las mujeres profesan cierto miedo por los hombres. En ese sentido, reconoce que lo afecta que las mujeres digan que no se sienten seguras frente a un grupo de hombres, pero sí si son de su mismo género.

Para completar su abordaje de los roles, Galloway habló de la procreación. “Creo que el deseo sexual, el deseo de encontrar pareja, si se canaliza correctamente, puede ser una motivación fantástica y un medio para ser un mejor hombre”, sostiene, y marca que el tener hijos es uno de los objetivos de todos, y lo más gratificante de las relaciones.

Ahora bien, advierte el profesor que, hace 40 años, el 60 porciento de las personas de 30 años tenía por lo menos un hijo en casa, mientras que hoy solo el 27 porciento. Entonces se pregunta: “¿Será porque han decidido que no quieren una familia o porque no pueden permitírselo? ¿O quizás por la dinámica de las citas en línea?”.

Conclusiones

Al finalizar, el americano lamenta que haya personas malintencionadas que aprovechan estas diferencias para atacar al género masculino en defensa de las conquistas y progresos del femenino. Lo entiende, pues la prosperidad lograda por Estados Unidos en la última mitad del siglo pasado fue solo para el tercio de la población de hombres blancos y heterosexuales. Pero advierte que la empatía no es un juego de suma cero, y agrega que algo no está bien “si vas a una morgue, hay cinco personas que se suicidaron, y cuatro son hombres”.

Al despedirse, Galloway deja esta pregunta: “¿Y saben quiénes quieren que haya más hombres económica y emocionalmente viables?”.

Norman Robson para Gualeguay21

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