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En este mundo moderno en el que todo es fácil, cómodo y, demasiadas veces, ficticio, los individuos encontraron su zona de confort, pero, a la vez, descubrieron la angustia propia del encierro, presos de innumerables miedos. Frente a esta realidad que hoy vive muchísima gente sin poder salir, el arte se plantea como una salida, pero ello exige libertad y, a su vez, ésta exige mucha valentía. Ésto nos dejó Marta Grané, escritora, actriz y artista plástica de Gualeguaychú, a su paso por Gualeguay con su último libro: Migrante.
En el glamoroso salón del Club Social, bajo la mirada escudriñadora de la Gitanilla, Marta se presentó ante los gualeyos. La acompañó su mejor amiga, Cristina Terragni, también artista, y, como si eso fuera poco, psicóloga. La charla no podía ir por otro lado, y su libro fue apenas una excusa.
A la hora de hablar de su arte, Marta aseguró que su inspiración surgía de, o gracias a, su libertad, y, a partir de entonces, ésta fue el eje de la charla. La artista confesó que toda su obra, en la disciplina que fuera, obedecía a su capacidad de ser libre, que todo lo que creó fue por no reconocer límites, o condicionamientos.
Desde ese lugar, Marta y Cristina invitaron al auditorio a ser libres, y, en libertad, crear y compartir la creación, para así encontrar la realización personal, la felicidad, la vida. Claro que reconocieron que, para ello, hay que erradicar los miedos. Según ellas, para liberarnos debemos romper los barrotes del miedo al fracaso, al qué dirán, y a tantos otros que nos cohiben.
Esa fresca reseña de Marta sobre el origen de su inspiración dejó al desnudo la realidad que nos es común a todos, esa en la que todo resulta banal, falso, fingido, simulado, y en la que los individuos comienzamos a angustiarnos, pues nos descubrimos presos y con miedo a salir de ese lugar al que nos acostumbramos y aferramos: nuestra zona de confort. Tememos a lo que podamos encontrar fuera de allí: a nuestro interior, al exterior, a esa realidad real, genuina, concreta.
Por lo tanto, Marta y Cristina nos recomendaron derrumbar los miedos y liberarnos, enfrentando lo ignorado y desconocido, enfrentando la verdad, sin importar los resultados. Nos invitaron a ser valientes y a abrazar la libertad de ser, estar y elegir aquello que sintamos, querramos, o amemos. Una vez rotas las cadenas, desaparecidos los barrotes, la libertad nos mostrará otra realidad, la real, la cual podremos intervenir artisticamente provocando algún cambio. De eso se trata, en definitiva, el arte.
En otras palabras, de ese modo, crear y luego compartir lo creado tendrá un sentido y una misión que estarán más allá del parecer de los demás, pues dejaremos de ser meros espectadores para ser actores, hacedores, protagonistas de la realidad.
Sin lugar a dudas, estos argumentos describen un autor profundo, que sabe porqué escribe, e instala la curiosidad de saber para qué lo hace, qué pretende. Ésto último invita, y alienta, a descubrir este nuevo libro y toda la obra de Marta. ¿Acaso será Migrante una suerte de gitanía emocional a través del tiempo y del espacio, visitando sueños y realidades…? Veremos.
Norman Robson para Gualeguay21


















