19 julio, 2024 3:37 pm
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Francisco: 100 días en XX siglos

Ayer, 29 de junio, se celebró el día del Papa debido a la Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Hace poco se cumplieron 100 días de tener al Papa Francisco como obispo de Roma.

Es una buena oportunidad para reflexionar acerca de su misión y el lugar que ocupa.  Quien conduce a la Iglesia es Jesús Resucitado; Él no terceriza

el pastoreo en el Papa. Envía el Espíritu Santo para regalarnos la fe, nos reúne en comunión y nos alienta en la misión. Sin el Espíritu Santo no existiría la Iglesia, sería como un cuerpo sin alma, o una “ONG piadosa” como dijo Francisco.

Jesús confió el cuidado de la Iglesia a los Apóstoles pero sin desentenderse de ella. Los envió a predicar y construir la comunidad cristiana, a bautizar para hacernos familia de Dios, con la promesa cierta: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 20). El Papa y los obispos somos sucesores de aquellos primeros apóstoles. Y el obispo de Roma —el Papa— es particularmente sucesor del Apóstol San Pedro, a quien Jesús confió las llaves de la Iglesia.

Estos 100 días de Francisco han significado una gran alegría para la Iglesia y para el mundo. Entrada de “aire fresco” decían algunos. Deseos de renovarnos en el interior del corazón y en nuestras estructuras pastorales.

El lunes pasado Virginia Bonard presentó un libro sobre algunos escritos del Cardenal Jorge Bergoglio titulado “Nuestra fe es revolucionaria”, tomado de una expresión del mismo Cardenal. Durante esa presentación compartimos experiencias hermosas y recuerdos de la vida y misión del antes Arzobispo de Buenos Aires y ahora obispo de Roma.

El Papa Francisco nos enseña con sus gestos y palabras. Sólo quiero destacar algunos de ellos de estos días, sin pretender que sean los más importantes:

–          en el día de su elección inclinarse para pedir al pueblo que rece por él pidiendo la bendición de Dios,

–          ternura para besar niños y enfermos durante su recorrido por la Plaza,

–          pobreza en sus vestimentas y traslados,

–          sencillez en el trato con la gente y en el mobiliario utilizado,

–          grandeza al recibir permanentemente gente de lo más diversa,

–          cercanía con los pobres recibiendo a Félix Díaz, cacique Qom, y a Adolfo Pérez Esquivel por segunda vez.

Algunas de sus expresiones sencillas:

–          La mortaja no tiene bolsillo.

–          Nunca vi detrás de un coche fúnebre un camión de mudanza.

–          Tirar la comida es robarla de la mesa de los pobres.

–          La Iglesia no debe ser una aduana pastoral.

–          Sean pastores con olor a oveja.

–          Cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres.

Seguramente algunos agregarían unas cuántas más que ya tienen lugar en su corazón.

Que el Papa sea de nuestro País y Continente nos da mucha alegría, pero también es un compromiso importante, un llamado adicional a la coherencia evangélica.

 

Demos gracias a Dios por el Papa que tenemos y no nos olvidemos de rezar por él.

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

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