La noticia del Estado entrerriano ayer nos mostró al Gobernador Frigerio destacando la importancia y trascendencia ejemplar del Centro de Medicina Nuclear y Molecular de Entre Ríos, Cemener. “Una institución ejemplar”, recalcó, en un encuentro de sus instituciones fundadoras, y agregó que ese lugar “tiene que ver con un norte al cual queremos conducir a la provincia: alta calidad académica y de formación profesional”. Lo que no dijo Frigerio, es cómo nació dicha institución y quienes la parieron.
Primero cabe recordar que el Cemener, al momento de su inauguración, en junio de 2016, era el tercero de los más sofisticados complejos de salud del país, y el primero que se construía fuera de Buenos Aires. Está ubicado en Oro Verde, a pocos kilómetros de Paraná, y allí cuenta con aparatología de última generación en medicina nuclear y molecular.
El moderno complejo nació el 31 de agosto de 2015 a partir de un acuerdo entre la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA, que puso el equipamiento y ejerce la presidencia; el Instituto de Obras Sociales de Entre Ríos, Iosper, que levantó el complejo y tiene la vicepresidencia; y el Gobierno de Entre Ríos, que puso el terreno y ocupa la secretaría.
Pero la iniciativa fue del Iosper, en manos de los gremios estatales, durante la presidencia de Silvio Moreira, allá por el año 2012, la cual comenzó a materializarse en 2014. La obra duró 18 meses, durante la presidencia de Fernando Cañete, el mismo que presidió la obra social desde entonces hasta la intervención.
Ahora bien, según la prensa oficial del Gobierno, en el Cemener se hizo ayer un balance del camino recorrido por la Fundación, desde sus inicios, considerando los logros alcanzados y los desafíos por delante. En la oportunidad, Frigerio definió al Cemener como “un lugar donde se plasma una sinergia exitosa entre la sociedad civil, la academia y el Estado. Es una muestra de algo que funciona en la provincia”, remarcó.
A pesar de que dicha institución fue fundada y operada, en parte, por los dirigentes de la obra social dirigida por gramialistas estatales, y que intervino por corrupta, Frigerio habló de una “institución ejemplar” porque “funciona”, y enumeró los factores que lo hacen posible: “Primero, la eficiencia en la gestión. Segundo, la gobernanza de un lugar complejo como éste, pero que entiendo se hace de manera transparente y muy profesional. Tercero, el tema de la modernidad y la tecnología de punta, que es algo por lo que nosotros venimos bregando”.
En síntesis, Frigerio destacó la formación académica y profesional, la investigación y el desarrollo que se manifiestan en el Cemener, que, según el mandatario, tienen que ver “con un norte al cual queremos conducir a la provincia: alta calidad académica y de formación profesional”. Finalmente, agregó: “Son muchos factores que tienen que ver con lo aspiracional de nuestra provincia y por eso básicamente quería venir acá, para entender qué cosas tenemos que hacer desde el Estado para que esto siga funcionando”.
En otras palabras, Frigerio fue a Oro Verde, elogió lo realizado por los dirigentes a quienes denosta continuamente, y, como si eso fuera poco, tomó de ejemplo para su gestión lo hecho por aquellos. Una gran contradicción del porteño hoy gobernador entrerriano, quien debería ser más coherente, o más sincero, o más honesto.
Norman Robson para Gualeguay21


















