Rectángulo Image

Hacer público lo que hay que hacer público

El próximo lunes deja de salir al aire un programa de radio que era conducido por dos trabajadores de la prensa independiente de nuestra ciudad que llevaban a su audiencia la realidad a la que asistían diariamente.

La razón sería que alguien con poder suficiente y que no le gustaba el programa coaccionó al titular bajo la amenaza de serias represalias en su contra.

 

 

 

Hechos como este suceden, y vienen sucediendo desde hace mucho tiempo, sin que nadie pueda, o quiera, denunciarlos. Nunca nadie denuncia nada, nunca nadie dice nada, nunca nadie puede probar nada, pero los periodistas, la gente de los medios y la dirigencia local saben perfectamente que esto es así y que está ocurriendo en todos los ámbitos de injerencia comunal.

Trabajadores de medios, trabajadores municipales, hasta integrantes de comparsas, artistas, y vecinos en situación de riesgo. Nadie está exento de la coacción si se encuentra al alcance del poder.

Este tipo de acciones se califican como coacción, que es utilizar la violencia física, síquica o moral para obligar a alguien a decir o hacer algo contra su voluntad. Y los argentinos, en especial, sabemos mucho de esto.

Lo que llama poderosamente la atención es que en una gestión comunal alineada con una política nacional y popular comprometida con los derechos humanos se practique la coacción tan abiertamente.

Es inconcebible que un grupo de nenes bien, fascistas impúdicamente disfrazados de peronistas y desprovistos de toda moral, doce años dentro del siglo XXI, puedan someter y reprimir a sus vecinos jugando con el pan de sus familias, acto deleznable en todas las acepciones de la palabra, sin que nadie diga nada.

Definitivamente se acabó la tolerancia, es tiempo de decir basta, es tiempo de decir lo que hay que decir, es tiempo de que la gente sepa se que se trata, es tiempo de hacer público lo que hay que hacer público.

Norman Robson para Gualeguay21

× HOLA!