“Hoy es más fácil comprar droga que conseguir agua caliente”

La sala se oscurece y un grupo de jóvenes avanzan hacia el escenario, suben y toman sus lugares. El escenario no dice mucho y la escenografía es precaria. Solo sé que la obra tiene que ver con el consumo de drogas. Una joven, como de luto, también sube y se coloca inmóvil al fondo y en el medio. Entonces aparece Ana, una adicta que lucha desesperadamente contra la droga, y siempre pierde. Rápidamente la platea descubre quien es quien, y la cuestión se va desnudando crudamente, sin tabúes. Al final de la obra quedará claro que hoy es más fácil comprar droga que conseguir agua caliente para el termo.

La obra se llama Tánatos, y cuenta que “en mí hay alguien que no hace más que deshacer ese mí”, y se presentó sobre las tablas del Teatro Italia, tres veces en ese mismo día. Ana sabe transmitir rápidamente su problema, en particular a quienes sabemos de qué se trata. La chica de luto representa su adicción, los chicos interpretan la sociedad, y después están su amiga y su ex novio. Sus luchas internas son expuestas genialmente sobre el escenario.

Llegué allí por casualidad y la propuesta me sedujo de entrada. Si bien la organización no me inspiraba que pudiera ser algo bueno, algo me insistía en que fuera. Como la entrada era gratuita, valía la pena probar. En el peor de los casos tendría para criticar. Así que fui, a pesar del terrible frío. Antes googleé a ver qué era Tánatos. Dicen que es la personificación de la muerte en la mitología griega. También dicen que es hijo de Nix, la noche, que tal vez Érebo, la oscuridad, fue su padre, y que es hermano gemelo de Hipnos, el sueño.

Todo eso va cobrando sentido sobre el escenario. Ana personifica de forma brillante el sufrimiento de un adicto, lo desnuda impiadosamente sobre las tablas, y sumerge a la sala en el silencio. Interpreta sus excusas, las culpas, sus justificaciones, y toda la insana estupidez que le produce la enfermedad, la cual ya le costó el amor y ahora le cuesta la vida a su mejor amiga. Mi garganta se seca y mis ojos se humedecen, pues sé bien qué está pasando.

El “vos qué te metés”, el “yo sé lo que hago”, el “yo lo controlo”, el “una más y dejo” y todo el repertorio de argumentos, son crudamente mostrados a la platea. Todas las facetas del flagelo, una a una, se hacen visibles en la oscuridad de la sala. El final es sabido, es el mismo final trágico de todas estas historias.

El público aplaude de pie. Yo también, se lo merecen. El crédito es del elenco de Cruz del Sur, de la UTN de Santa Fe, dirigido por Fernando José Díaz sobre una historia de Héctor Hernán Cogorno, un joven gualeyo radicado en aquellos pagos. Conmovido, impactado, solo puedo decir gracias y felicitaciones. Si el objetivo de la obra es visibilizar el sufrimiento del adicto y generar consciencia sobre la enfermedad, sin lugar a dudas, lo logra con creces. Me voy conmovido, pero contento, satisfecho. En estos tiempos de impotencia, Tánatos suma bien en la lucha contra los consumos problemáticos.

Camino contra el frío de la noche. Ese frío que quema, pero sonrío. Recuerdo el simple pero certero mensaje de la obra: “Hoy es más fácil comprar droga que conseguir agua caliente”. Cuánta verdad, me digo.

Norman Robson para Gualeguay21

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