19 julio, 2024 3:01 pm
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Hoy también viene el Espíritu Santo

Un cuerpo no puede vivir sin alma. Del mismo modo podemos decir que la Iglesia no vive sin el Espíritu Santo. Este domingo celebramos su Fiesta, que es muy importante para la Iglesia. Se llama Pentecostés, porque hace referencia a los 50 días que pasaron desde la celebración de la

Pascua. En realidad, celebramos un mismo acontecimiento: la Pasión-Muerte-Resurrección-Ascensión de Jesús-Efusión del Espíritu Santo. Hace mucho tiempo se llamaba a esta fiesta como Pascua del Espíritu Santo, y hay lugares en que todavía se la designa de ese modo.

La Iglesia nace en la Pascua, porque a partir de la Resurrección de Cristo y el envío de los Apóstoles comienza a celebrarse el Bautismo, momento en que somos hechos hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Jesús Resucitado envía a los discípulos a enseñar y a “bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”. Desde el día del Bautismo somos Templos del Espíritu Santo.

En el Catecismo para los Jóvenes —llamado Youcat— se dice: “El huésped silencioso de nuestra alma”, así llama San Agustín al Espíritu Santo. “Quien quiera percibirlo debe hacer silencio. Con frecuencia este huésped habla bajito dentro de nosotros, por ejemplo en la voz de nuestra conciencia o mediante otros impulsos internos y externos.” (Youcat 120)

San Pablo nos enseña en una de las cartas a los Corintios que el Espíritu regala diversidad de dones y carismas para el bien del único Cuerpo de la Iglesia. Tanto la diversidad como la unidad son frutos del Espíritu. No estamos llamados a la uniformidad, sino a la comunión y a la misión.

El Espíritu nos alienta a la esperanza y el amor, y nos da la luz de la fe. San Pablo también nos dice que “la esperanza no quedará defraudada porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom. 5, 5).

Después de recibir la fuerza del Espíritu Santo los discípulos salieron a predicar con valentía por todos lados, dando testimonio de la Resurrección de Cristo muchas veces con el martirio. Casi todos los Apóstoles fueron matados a causa del Evangelio. Y entregaron la vida con generosidad sostenidos por el Espíritu Santo. También hoy el mismo Espíritu impulsa a la Iglesia a ser misionera, a amar a los pobres, a anunciar con alegría la Buena Noticia de la Salvación.

El Espíritu nos ayuda a mirar nuestra vida y la historia toda con ojos de fe. “Aunque la Iglesia, en su larga historia, en ocasiones haya dado la impresión de estar ‘dejada de la mano de Dios’, a pesar de todas las faltas y deficiencias humanas siempre está actuando en ella el Espíritu Santo. Sus dos mil años de existencia y los numerosos santos de todas las épocas y culturas son ya la prueba visible de su presencia en ella. Es el Espíritu Santo quien mantiene a la Iglesia en su conjunto en la verdad y la introduce cada vez más profundamente en el conocimiento de Dios.” (Youcat 19)

En la Biblia  se usan varias imágenes muy expresivas para hablarnos del Espíritu Santo: viento, fuego, agua. Viento fuerte que sopla con libertad las velas de la barca de la Iglesia. Fuego que hace arder de amor los corazones de los discípulos. Agua viva que calma la sed de absoluto que tenemos en nuestro interior.

Mañana, lunes siguiente a Pentecostés, celebramos la fiesta de “María, Madre de la Iglesia”. La contemplamos a ella en oración acompañando a los Apóstoles en la espera del Espíritu Santo. Ella es Patrona de nuestro Seminario diocesano, que este año cumple 25 años de su creación. Recemos de manera particular por las vocaciones sacerdotales.

Esta semana la dedicamos en casi todo el mundo a rezar especialmente por la unidad de todos los cristianos. Jesús oró al Padre, “que sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21); hagamos oración por esa intención.

El próximo martes 21 (pasado mañana) a las 20.30 hs en la Capilla San Ignacio, de la ciudad de Gualeguaychú presentaré un libro que tiene por título “La sed, el agua y la fe” (creyentes y peregrinos). Son reflexiones que buscan ayudarnos a vivir el año de la fe. Nos van a acompañar en el panel: Virginia Bonard, periodista y editora;  José Iglesias, abogado, papá de 3 hijos, 1 (Pedro) fallecido en el incendio de Cromagnon y Juan Pablo Martinolich, joven de nuestra Diócesis. Coordinará Gustavo Salvarredi, uno de los directores de Ágape Libros.

Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

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