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El pasado jueves fue la fecha elegida por la Intendencia para inaugurar las tan ansiadas 100 viviendas. Un evento en extremo significativo, no solo para la gestión local, sino para toda la sociedad gualeya. Tal la importancia de la ocasión que se organizó en detalle la entrega de las cien llaves, con la participación de todas las fuerzas vivas de la ciudad. Pero nada de todo eso le importó a Frigerio y su patota, quienes con prepotencia arruinaron todo lo planeado para arrogarse la entrega de algo en lo que nunca participaron.
Los días previos, el ambiente del Municipio era de verdadera alegría, todos ansiosos por un hecho esperado por años. Federico Bogdan había iniciado las gestiones antes de que se fuera Macri. El expediente avanzó lentamente con Fernández, pero Verónica Berisso logró iniciar la obra, pero se paró. Finalmente, intensas gestiones durante la intendencia de Dora Bogdan permitieron retomar la obra, para llegar a tenerla lista días atrás.
Lo habían logrado y cien familias aguardaban ansiosas acceder a sus casas propias. Por ello, el acto de entrega era más que un mero acto político, era una ceremonia emotivamente histórica, y, por eso, fueron convocadas entidades civiles, gremios, y agencias provinciales y nacionales de la ciudad.

Lamentablemente, y aunque el Gobierno provincial NUNCA participó EN NADA de esta gestión, se apropió alevosamente del acto, y, al llegar, desarmó todo lo cuidadosamente armado para imponer, con prepotencia, sus caprichos, todos sujetos a los apuros del gobernador y su necesidad de titulares y fotos. Tal es así que arruinaron todos los planes locales y hasta obligaron a la Intendenta a dejar su acto para acompañar la recorrida fotográfica del Gobernador.
Así abandonaron casi todos el acto: de repente y a la mitad. Allí, los locales creyeron poder retomar el orden y recuperar parte de lo arruinado, pero un sujeto del IAPV se apropió de la ceremonia y la terminó de destruir. Por fortuna, los beneficiarios no se dieron cuenta de tanta patética conducta y, aunque desordenada, tuvieron su fiesta.
En síntesis, Frigerio y su patota solo vinieron hasta Gualeguay, a cuenta de Juan Pueblo, para colgarse del saco de una gestión llena de falencias, pero que esta vez contaba con todos los créditos. Vinieron a esta ciudad a juntar fotos y títulos para su propaganda. A falta de gobierno, bueno es el relato. Cabe destacar que ni los gobiernos más corruptos y nefastos de la historia entrerriana le faltaron el respeto a Gualeguay de este modo. Una jornada olvidable.
Por último, un capítulo aparte merecen nuestras autoridades, las que consintieron este atropello agachando la cabeza en silencio, sin oponer resistencia alguna, cuando deberían haber defendido e impuesto sus derechos.
Una reflexión: Qué jodidos estamos los entrerrianos si, habiendo tanto por hacer, nuestro gobierno distrae energías y recursos en este tipo de intervenciones. Venga cuando quiera, Gobernador, pero venga a Gobernar con la grandeza de un Gobernante.
Norman Robson para Gualeguay21


















