La convicción que hoy proteje la democracia es, sin dudas, su escudo más seguro. Sobre esta clara conciencia, es que se yergue, sólida, su existencia, y la necesidad de responder a nuevos derechos, también humanos, sin cuya vigencia, corremos riesgo de muerte: Luchar a brazo partido contra la lacra de la droga y la trata, conquistar la inclusión con movilidad social, el acceso a los derechos mínimos y la aparición con vida de los desaparecidos de la democracia, abonarán los logros que alcanzamos en estos 36 años y harán de la democracia – como dijo Lula – `una palabra completa´.
Hay nuevas generaciones que están mirando y esperan; porque ya es tiempo, que aprendamos del abrazo de Perón y Balbín, que no deja otro camino posible que el del crecimiento y la salvaguarda del valor intrínsico de la democracia: El diálogo. Tenemos que dar ese paso que nos arrime, por fuera de las diferencias, a las soluciones para el conjunto.
Mantener viva la historia es condición de que no se repita. Nos duelen generaciones que hoy nos faltan.La democracia es nuestra. La recuperamos todos. Es hora de admitir que somos responsables de sus invisibles, que atravesamos distintos paradigmas y que aún tenemos deudas y capacidad para saldarlas.
No podemos emular hoy la violencia de los 70, ni aún con la palabra. Ya sabemos que la muerte no sepulta las ideas, y que la violencia nunca dio frutos. Estamos llamados a torcer esos instintos, para imprimir a estos tiempos la brillantez y la pasión que soñaron los que hoy honramos y caminar vigorosos hacia la construcción de la esperanza. Hay en nuestra ciudad, en nuestra provincia y nuestra historia, memorias de hombres y mujeres que nos exigen esa victoria.
Osvaldo Chesini, Concejal y senador provincial (MC)

















