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La inimputabilidad infantil casi se cobra la vida de una joven trabajadora

Actualmente, en la ciudad de Gualeguay, son conocidas las actividades delictivas de, por lo menos, media docena de menores de edad, quienes, asiduamente, son detenidos por la Policía y rápidamente entregados a sus padres o al Copnaf, para volver a delinquir en término de pocas horas. Días pasados, uno de estos delincuentes infantiles atacó a una joven en la vía pública para robarle, y la víctima terminó apuñalada. Si bien, por suerte, la mujer sobrevivió al ataque, estos hechos nos advierten que es muy probable que estos menores terminen costando vidas ajenas o la suya propia.

De acuerdo a la información oficial de la Jefatura local, alrededor de las 21 horas del pasado lunes, una joven de 22 años de edad que circulaba por Av. Illia regresando a su hogar de su trabajo, al llegar a la intersección con calle Josefina Díaz, fue interceptada por un menor delincuente, conocido por la fuerza, que la amenazó con un arma blanca con claras intenciones de robo. Como resultado del hecho, la víctima recibió un puntazo en el pecho y fue derivada al Hospital San Antonio donde quedó en observación. 

Una vez que intervinieron los funcionarios policiales, dice el parte policial, se procedió con las averiguaciones del caso, y, alrededor de las 22 horas, en un domicilio de ese barrio, efectivos procedieron al secuestro de prendas de vestir y de un cuchillo, los cuales podrían tener relación con el crimen cometido, ya que podrían haber sido abandonados allí por el autor.

La información incompleta no dice nada sobre qué se hizo con el sospechoso, si fue identificado, ni, tampoco, señala quién fue el fiscal interviniente. Sí advierte el informe que se trata de otro niño problemático con múltiples ingresos a Jefatura por diversos delitos, como ser descubierto robando en flagrancia o desarmando motocicletas robadas. 

Cabe señalar que este hecho pudo haber terminado en otra desgracia, como las de Moyano, Fernández o Valbusa, ya que los antecedentes de este menor, al igual que los de aquellos victimarios, y los de muchos otros que hoy deambulan librados a la suerte, demuestran que esto sería evitable si la Justicia y el Copnaf actuaran en consecuencia, no interpretando la ley para no hacer nada, sino para evitar tragedias.

De esto se desprende que, de no mediar un cambio de actitud en las instituciones que tienen en sus manos la realidad de nuestra infancia, como el Copnaf, la Justicia de Familia, y la Justicia ordinaria, y de que para cada caso se dispongan soluciones concretas en cuanto a la protección de derechos, y de vida, seguiremos sufriendo irreparables pérdidas humanas.

Norman Robson para Gualeguay21

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