Rectángulo Image

Rectángulo Image

Rectángulo Image

10 diciembre, 2025 7:56 am
Rectángulo Image

La Ley y el Espíritu de la Ley

La Ley es un pacto. Por nacer en la Argentina, pertenecemos a esta sociedad, y por esto nacemos dentro de la Ley, dentro de un pacto al que no podemos renunciar, que nos establece garantías y obligaciones.

Toda ley representa un valor, y como tal, cada ley es un medio para un fin, es decir, sirve para organizar la sociedad en torno de valores comunes. Vista así, la ley es un medio para la realización de su espíritu o valor que la origina. Por lo tanto, el respeto por la ley no es sólo el castigo que su incumplimiento provoque, sino también convicción y reafirmación del valor que la sostiene y respalda. Para que en nuestra sociedad las leyes comiencen a respetarse por los valores que representan y no por la multa o el castigo formal que establezcan, habrá que poner en marcha un proceso de educación en los valores comunes y de coherencia de vida en la práctica de los mismos.

 

 

 

Es necesario que cada uno de nosotros se ocupe en primer lugar, antes de pensar en cómo se reforma el Estado ni en qué debe hacer el Gobierno, de reprogramar sus acciones en términos de un compromiso por el bien común y con las virtudes cívicas que incorporará a su vida. Esto es construir ciudadanía: dejar de ser habitante, es decir DNI más voto, para asumir la responsabilidad de la propia ciudadanía despertando a la espiritualidad cívica. Así podremos convivir y formar comunidad. El desafío radica en cómo hacer para seculizar lo religioso y para hacer más religioso lo secular.

Es importante no quedarse en la forma de la ley, en lo técnico, para poder rescatar el valor que se esconde detrás de ella. De esta manera, no cumplir una ley equivale a no respetar un valor bueno para todos, y en consecuencia a no respetar a la comunidad de pertenencia.

Para concluir, debemos invertir los términos de nuestro análisis y afirmar que hay un valor, hay un espíritu que se hace ley, así como también hay una capacidad inherente al hombre –energía, espíritu, conciencia o reflexión, más allá de cómo la nombremos– que se hace cuerpo en el ser. La raíz de cada ley es un valor: recuperar el valor que subyace en la ley es la manera de traer a la realidad el espíritu de la ley a la acción.

Rabino Sergio Bergman