La tragedia de Rosario abrió diversos debates en torno a las condiciones que deben tener las instalaciones de gas natural.
A mediados de julio, el secretario de Seguridad nacional, Sergio Berni, había alertado acerca de los riesgos que presenta el monóxido de carbono para la vida y la salud de las personas. “Solo en lo que va del invierno fallecieron en todo el país unas 35 personas por intoxicaciones y asfixias a causa de fallas en dispositivos de combustión de gas y ambientes mal aireados”. A esta cifra se suman ahora los 21 fallecidos confirmados por el siniestro del edificio de calle Salta 2141 de la ciudad de Rosario.
“Si bien se conocen los peligros que puede ocasionar una pérdida de gas, muchos propietarios buscan eludir el costo que deben pagar a un gasista matriculado por sus servicios y optan por recurrir a un albañil, a un quiosquero o alguien que se dé maña y se anime a hacerle una instalación”, contó a UNO Luis Godoy, quien se dedicó a la actividad durante más de 30 años y hoy ayuda a su hijo Saúl, que siguió su oficio.
Godoy opinó que “en los domicilios particulares se deberían hacer inspecciones periódicas, como se hace con los equipos de GNC de los automóviles, donde uno reniega porque tiene que gastar para la revisión y para que le den la oblea, pero con esto se sabe que el equipo funciona bien y no se corren riesgos.
Crecimiento exponencial
Se estima que el costo del gas envasado es casi 10 veces superior al gas natural, cuyo sistema fue inaugurado en Entre Ríos en 1991.
En la actualidad, en la capital provincial hay cerca de 65.000 viviendas que cuentan con esta prestación, de las cuales 50.000 están conectadas, es decir, casi el 77%. En las demás localidades hay 150.500 viviendas con redes, de las cuales 73.200 se incorporaron al servicio; es decir, un 49%. A eso se agrega el abastecimiento en Parques Industriales, complejos termales y el gasoducto productivo que llega a los sectores rurales.
Los cantidad de usuarios crece, pero la concientización acerca de los cuidados que deben reservarse en su uso parecen quedar relegados en la mayoría de los casos. “A los artefactos que se tienen en el hogar habría que hacerles un mantenimiento periódico para evitar pérdidas. Es habitual que a una persona le conectan el gas en su casa y empieza a hacer ampliaciones sin incluirlas en los planos y con personal que no es idóneo y tampoco se revisan las cañerías”, aseveró Godoy.
“Una reinspección de cañerías por parte de un gasista matriculado, como si fuera un final de obra, cuesta entre 400 y 500 pesos, pero con eso la persona se asegura que no va a tener inconveniente en su inmueble. Lo que pasa es que muchos no quiere gastar ese importe y se arriesgan a padecer pérdidas que pueden tener consecuencias drásticas”, comentó.
Y valoró de modo negativo los productos que se venden en el mercado: “La calidad de muchos calefactores es deficiente. Solo hay tres marcas que aconsejan y que se sabe que funcionan correctamente”.
Por último, recomendó atender determinadas señales de que existen pérdidas en los artículos de uso doméstico asociados al gas natural: “Si se ve que la llama es amarilla, es porque hay pérdidas. Lo mismo si uno cierra la canilla del agua caliente y el calefón no se apaga, hay que cortar inmediatamente el paso del gas y llamar al gasista, porque puede llegar a explorar la cañería o el calefón”.
Odorizado preventivo
El gas natural es una mezcla combustible de gases de hidrocarburos y en su forma pura es incolora, sin forma, y sin olor. El olor característico que tiene se debe a un odorizante agregado por la empresa de servicio público llamado mercaptano y se agrega para percibir posibles fugas.
Su fuga presenta riesgos tales como fuego, explosión y asfixia. Dentro de su casa puede advertirse por olor distintivo de “huevo podrido”, un silbido o sonido de sople.
Primeros cuidados en casa
Observar la llama: debe ser azul. Si es amarilla indica pérdidas.
Solo solicitar los servicios de personal que esté matriculado para la tarea.
Controlar el correcto funcionamiento de artefactos una vez al año.
Revisar periódicamente y con personal idóneo las condiciones de las conexiones.
Recomendaciones en el uso de artefactos con gas natural
Redengas, la empresa subdistribuidora de gas natural de la región, posee en su sitio web un apartado con recomendaciones para los usuarios. “Evite el riesgo que representa el monóxido de carbono, una sustancia altamente tóxica, difícil de detectar, que puede provocar situaciones fatales. Se produce por la mala combustión del gas natural en ambientes con escasa renovación de aire o por el deficiente estado de los artefactos. Mantenga las instalaciones de gas natural en adecuadas condiciones, con una buena ventilación y haga un uso correcto de los artefactos”, se aconseja.
“La mayoría de los artefactos de uso doméstico (salvo los de tiro balanceado), el oxígeno que interviene en la combustión proviene del aire del ambiente en donde se encuentra instalado el artefacto. El diseño de los quemadores de los artefactos domiciliarios no permite las combinaciones exactas de combustible y comburente. Normalmente no se trabaja solo con oxígeno, sino con aire, que es una mezcla de oxígeno y nitrógeno en proporciones variables; por lo tanto siempre tendremos combustiones imperfectas o incompletas que dan origen al monóxido de carbono, que es un gas altamente venenoso para personas y animales, que se mezcla totalmente con el aire y resulta difícil de reconocer porque no tiene color (es incoloro), no tiene olor (es inodoro) y no tiene sabor (es insípido)”.
Hay dos detalles importantes que se deben resolver adecuadamente a fin de garantizar una combustión lo más perfecta posible y, por lo tanto, la seguridad de las personas: por una parte, la disposición de suficiente cantidad de aire que suministre el oxígeno necesario para el proceso de combustión (renovación de aire para la combustión); por otra, la necesidad de eliminar los gases producidos por la combustión.
Corte automático ante mayor presión
Según Luis Godoy, existen muchos edificios en Paraná cuyas cañerías fueron instaladas para la utilización de gas envasado, cuando todavía no había gas natural en la región: “Son edificios viejos; los caños para gas natural deben ser más amplios, por eso a veces se pierde presión y a uno se le apaga el calefón por ejemplo, sobre todo en invierno y en determinadas horas, cuando se registra un mayor consumo”.
“Creo que esto es lo que pasó en Rosario. Según los testimonios que vi, el gasista recomendó cambiar el regulador, cuando el problema era otro. El inconveniente era por el tamaño de las cañerías. Su falta de experiencia lo llevó a accionar la llave con fuerza y se le quebró, por lo que en 20 minutos se llenó el ambiente y se formó una cámara de gas, que al hacer contacto con el filamento de un foco generó la explosión”.
“Esto se podría haber evitado si el inmueble hubiese tenido un regulador con corte automático. Este tipo de reguladores es el que se coloca actualmente cuando se construye un edificio, pero lamentablemente todavía quedan lugares con el sistema viejo”, aseguró. Ante lo sucedido, dijo que “se debió acercar un encendedor para que se genere una llamarada que podía estar encendida varias horas, y así evitar la propagación del gas y la consecuente explosión que hubo”.
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