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Logro ambiental mundial para la ganadería entrerriana

Desde el INTA y el INTI informaron que, por primera vez a nivel internacional, se logró certificar el impacto ambiental de un proceso completo de producción de un kilo de carne en pie. El estudio se realizó en un establecimiento ganadero de cría y engorde ubicado en el departamento Federal, en Entre Ríos, cuya producción alcanza exelentes estándares en cuanto a la huella de carbono, potencial de calentamiento global, y otros indicadores, impactos hoy muy observados por los mercados del mundo.

Según los responsables de este proyecto conjunto del INTA y el INTI, Rodolfo Bongiovanni y Leticia Tuninetti, se completó con éxito un estudio que permitió certificar la producción de 1 kg de peso vivo bovino en un campo ganadero de la empresa San Esteban SA ubicado en en la zona de Paso Gallo, sobre la Ruta Provincial Nº28, al este del río Gualelguay, en el Departamento Federal, en el Noreste de Entre Ríos.

A partir de un estudio de los procesos que allí se llevan a cabo, la firma entrerriana obtuvo la Declaración Ambiental de Producto (EPD), el sistema de certificación y ecoetiquetado más exigente del mundo. Cabe señalar que se trata de un documento del Instituto Sueco de Normalización que certifica información cierta y detallada sobre el impacto ambiental de un producto, determinada en base al método Análisis de Ciclo de Vida, de conformidad con la norma ISO 14025.

Desde las entidades intervinientes señalaron que, dado que la EPD debe expresarse en términos de un alimento listo para consumir, el producto incluido en esta certificación es un kilogramo de carne fresca, envasada y deshuesada, en este caso de novillos y vaquillonas Angus, de 20 meses, producidos en un sistema silvo pastoril, desde la parición hasta la salida de los animales en la tranquera del campo.

Respecto de los impactos ambientales, éstos se calcularon sobre el proceso mencionado, considerado como Upstream por la norma de referencia PCR Carne de mamíferos versión 4.0.1, y se
certificaron diez categorías de impacto y dos categorías de indicadores de uso de recursos. Entre éstas se destaca el potencial de calentamiento global o huella de carbono, que resultó en 12,24 kgs. de CO2 por cada kilo de animal vivo y -4,51 kgs. de CO2 por cada kilo de carne sin hueso.

Vale destacar que el principal punto crítico en la producción ganadera es su emisión de gas metano, el cual surge por fermentación entérica, eructos, más del 80 porciento; por la elaboración de los alimentos, 14 porciento; y por las deposiciones de bosta, menos del 5 porciento.

Por último, cabe reseñar que la Estancia San Esteban cuenta con 4.024 hectáreas, de las cuales 3.604 están dedicadas a la actividad ganadera. De éstas últimas, 2.391 has son de monte nativo con pastizal natural mejorado, 1.213 ha son de pasturas implantadas y 168 has destinadas a la producción de granos para alimentación animal. En ese contexto productivo, se lleva a cabo el ciclo completo, cría, recría y engorde, de vacunos Angus.

Lo destacable de esto es que se trata de un establecimiento emplazado en pleno Espinal, en el corazón de la Selva de Montiel, en el cual predomina la vegetación nativa y el monte natural, que se conserva en situación original, sin deforestación, mientras que no hubo cambio de uso de suelo en los últimos 20 años.

Norman Robson para Gualeguay21

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