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Nada más crudamente expresivo que los números para analizar un resultado y evitar que a uno lo engañen. En las elecciones del pasado domingo, la provincia de Buenos Aires eligió 23 senadores y 46 diputados provinciales. A partir de las elecciones del domingo, el peronismo pasó a tener un total de 63 legisladores de los 58 que tenían, y la LLA y el Pro pasaron a tener 46 de los 38 qué tenían. Los peronistas aumentaron en 5 sus bancas y los libertarios en 8 las suyas. Esa sería la paliza.
Veamos el detalle. Los peronistas tenían 21 senadores de una cámara de 46 bancas, el 45.7%, y pasaron a tener 24, el 52.2%, un 14% más, a la vez que tenían 37 diputados de una cámara de 92 bancas, el 40.2%, y pasaron a tener 39, el 42.4%, un 5.4% más.
Por el otro lado, los libertarios, con el PRO, tenían 13 senadores de una cámara de 46 bancas, el 28.3%, y pasaron a tener 16, el 34.8%, un 23.1% más, a la vez que tenían 25 diputados de una cámara de 92 bancas, el 27.2%, y pasaron a tener 30, el 32.6%, un 20.0% más.
Finalmente, en manos de los otros quedarán 6 bancas del Senado, el 13.0% de la cámara, y 23 bancas en Diputados, el 25.0% de la cámara.
En síntesis, en una jurisdicción históricamente exclusiva del peronismo, éste se quedó con una mayoría en el Senado, mientras que La Libertad Avanza y el Pro se consolidaron como segunda fuerza, controlando la gobernabilidad desde la Cámara de Diputados.
Sea como sea, no puede entenderse ésto como una paliza.
Norman Robson para Gualeguay21


















