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Los olvidos del INADI al acusar al Juez Piquet


Ante la insólita denuncia del INADI contra el Juez Gustavo Piquet por violencia institucional en un sonado caso local, Gualeguay21 realizó una revisión de los hechos de acuerdo a investigaciones anteriores.

Del mismo modo, actualizó la revisión realizada según las últimas actuaciones de forma de componer una reseña completa de los hechos según lo investigado.
De acuerdo a esto, todo comenzó allá por el 2011, cuando luego de ser desestimada por el Juez Fabián Morahan, la Juez Teresita Ferreyra tomó el caso de Carla, hoy de 30 años, quien denunciaba abusos de su padre y solicitaba se dictaminara insana a su madre.
En estas denuncias, la joven alegaba que su padre, Silvio, abusaba física, psicológica y económicamente de Juana, su madre, y se aprovechaba de su insania para hacer lo que quería con sus bienes, especialmente la explotación de 581 hectáreas de campo alto, cuya valuación puede rondar los 5 millones de dólares.
Estas denuncias, según se desprende de lo investigado, se dan a partir de que la joven Carla comienza una relación con un joven abogado, quien, curiosamente, ya estaba vinculado a quienes luego patrocinarían sus infructuosas acciones legales.
Por otro lado, también vale destacar que, por explícita decisión de Doña Juana, Don Silvio administra todos sus bienes, y mantiene un contacto estrecho con ella y con la otra hija de ambos, Bruna, un par de años menor que Carla.
Esta hija menor no coincide con los actos de su hermana y hoy vive junto a su madre, cuando no está estudiando en Buenos Aires, y mantiene una relación normal con su padre quien se ocupa de atender todas sus necesidades.
En este marco, la causa prosperó hasta que se creó el Juzgado de Familia y pasó al despacho del flamante Juez: el Dr. Gustavo Piquet.
Una vez en sus manos, el Juez Piquet evaluó los elementos probatorios del caso, se entrevistó con los denunciados, y, en febrero de 2013, dispuso la nulidad del reclamo.
Empecinados en imponer el caso, los abogados de la joven Carla apelaron a la Cámara de Apelaciones de Gualeguaychú, la cual devolvió la causa al Juzgado de Familia local observando lo actuado.
Luego de algunas desprolijidades por parte de esa Cámara, donde esta, arbitrariamente, ponía en duda la salud mental de Doña Juana, ella, acompañada por Don Silvio, viajó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que le realicen los exámenes pertinentes para confirmar su estado mental, los cuales se realizaron en un hospital público y en una universidad privada, y coincidieron en confirmar la habilidad de Doña Juana.
Ante estas pruebas, el juzgado local ordenó que se realicen estudios similares, los cuales fueron efectuados por las Dras. Dolores Alle y Magdalena Miralplex, y el Dr. Miguel Nadalín, quienes también coincidieron con lo afirmado en Buenos Aires.
Con todo esto en mano, en Febrero de 2014 nuevamente el Juez Piquet rechazó la demanda, y los demandantes nuevamente decidieron apelar en Gualeguaychú.
De este modo, la causa se durmió más de un año en la Cámara de Apelaciones, hasta que el 7 de este mes, Doña Juana y sus hijas fueron nuevamente citadas a brindar su testimonio, donde la mujer insistió en su posición y reiteró, por enésima vez en estos cuatro años que lleva la causa, que no reconoce abuso por parte de Don Silvio, sino que está conforme con su manejo del establecimiento familiar y con su comportamiento.
Finalizado el relato, y en base a los hechos, llama la atención la intervención desprolija del INADI que, sin conocer detalles de la causa y sin entrevistar a sus involucrados, se expidió de tan desafortunada forma.
Lamentablemente, todo lleva a sospechar sobre las verdaderas intenciones de esta cruzada legal que, embanderados en la defensa de una pobre mujer incapacitada y abusada por su marido, un grupo de abogados pretendió poner como apoderada plenipotenciaria a una de sus hijas.
Ante este escenario es muy difícil no hacerse las siguientes preguntas:
¿Por qué se aceptó la denuncia en primera instancia, cuando otro Juez ya la había desestimado?
¿Hay quienes puedan influir en las decisiones de la Cámara de Apelaciones de Gualeguaychú?
¿Por qué se dilató más de un año la causa en la Cámara de Apelaciones de Gualeguaychú?
¿Qué sentido tiene continuar con el reclamo si ya se ha demostrado la aptitud plena de Doña Juana y la inocencia de Don Silvio?
¿Fue el botín de un campito de cinco millones de dólares el verdadero objetivo?
¿Es la indignación de haber invertido 4 años en una causa perdida lo que los lleva a seguir en la lucha?
Por otro lado…
¿Por qué esta falsa denuncia contra el Juez Gustavo Piquet ante el INADI?
¿Tiene por objeto impedirle calificar cuando pueda concursar este interinato?
¿Es esta la factura que debe abonar el magistrado por no haberse prestado al juego de la demanda?
Y por último…
¿Qué opinión le merece este caso al foro local?
¿Interesa este caso y el proceder de los letrados intervinientes al Colegio de Abogados local?
Preguntas estas hoy sin respuesta pero que, con el tiempo, Gualeguay21 tratará de responder.
Por lo pronto, hoy por hoy, Gualeguay21 pudo constatar que Doña Juana, a pesar de la insania acusada por su hija, lleva una vida normal, maneja su auto con un carnet nacional expedido hace pocas semanas, visita su campo, en la ciudad se la ve en el banco realizando sus transacciones, o haciendo algunas compras con su tarjeta de crédito.
Gualeguay21

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