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Policía: Cambios sorpresivos siembran dudas y miedos

En un afán propio del populismo de dividir y acomodar para reinar, en lugar de servir, la nueva gestión provincial al frente de la Policía de Entre Ríos dispuso, entre gallos y medianoche, insólitos cambios que tienen más que ver con la conveniencia política de esa autoridad que con las garantías de seguridad de las comunidades. En Gualeguay, removieron abruptamente al Jefe departamental poniendo en riesgo el estándar de orden público alcanzado en la ciudad.

En el día de ayer se conoció la decisión del flamante Jefe provincial de la Policía de Entre Ríos, Comisario General Claudio González, respecto de la composición de la nueva cúpula al frente de la Jefatura Departamental Gualeguay: el Comisario José María Pérez, hasta hoy Subjefe, como Jefe de la misma, y el Comisario Marcelo Rivasseau, hasta ahora responsable de Investigaciones, como nuevo Subjefe.

Por otra parte, también se supo que el Comisario Gral. Jorge Sosa, quien hasta hoy estuviera a cargo de la Jefatura, asumirá hoy como Director de Personal del Comando Superior de la Policía de la Provincia. Estos cambios, tradicionalmente realizados en las propias localidades, se realizarán masivamente en la ciudad de Paraná.

Sin lugar a dudas, construir orden y seguridad en estos tiempos de justicias ausentes exige un tenor humano que, tal vez, no abunde en la fuerza provincial, pero Gualeguay, luego de varias gestiones desacertadas (Schmuck, Taulada, etcétera), había “aceitado” un servicio de seguridad sobresaliente.

Ésto fue posible gracias al trabajo del hasta hoy Jefe Departamental, quien supo granjearse el respeto de gran parte de la fuerza en la procuración de una seguridad para toda la comunidad, y, a la vez, supo gestionar recursos que tributaran en ese mismo sentido. Sin lugar a dudas, algo que no se lograba en nuestra ciudad desde hacía mucho tiempo, y que hoy demuestran las estadísticas y las obras.

Más allá de esa realidad institucional, la gestión saliente también supo “jugarse” brindando garantías a quienes sufrimos los peligros de la ausencia de justicia, o aquellos de la presencia de una justicia promiscua y corrupta, que libera y licencia delincuentes con total desprecio por las víctimas, al igual que supo “abrirse” a las entidades intermedias y a la prensa en busca de mejorar y potenciar sus servicios públicos.

Es por todo ésto que sorprendió la arbitraria e insólita y, más que nada, apresurada, medida de la nueva autoridad provincial, carente de cualquier argumento, y, evidentemente, interesada más en privilegiar los intereses particulares de su gestión política, que en atender las necesidades reales de las comunidades.

Claro está que el Jefe Sosa debía partir en algún momento, y, tal vez, éste sea el adecuado, pero la llegada de este nuevo Gobierno, con sus promesas de cambio, y la llegada del ex jefe de la Federal, Néstor Roncaglia, ilusionaba a los vecinos con que, por lo menos, Gualeguay iba a mantener ese estándar de seguridad con igual comprensión sobre la tarea realizada, similar compromiso por la comunidad, y el mismo acompañamiento del resto de la fuerza.

Entre Ríos y la Argentina atraviesan un presente complicado y enfrentan un futuro comprometido, a la vez sus comunidades viven profundamente las angustias del momento, razón por la cual sus gobiernos deberían, más que nunca, estar a la altura de la situación obrando con prudencia y responsabilidad, de modo de no lastimar más de lo dicen querer curar. Hay demasiado en juego.

Norman Robson para Gualeguay21

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