Por la perpetuidad de Fierro

Ayer domingo 10 de noviembre fue el Día de la Tradición, el día de José Hernández y de nuestro Martín Fierro, fue, teóricamente, la fiesta de la argentinidad, con la que pretendemos rescatar y perpetuar aquellos desires y cantares conservados y transmitidos de boca en boca por los viejos nativos a través de los tiempos y las edades.
O sea, no la tradición como algo meramente pintoresco, sino como algo de contenido espiritual que refleja nuestra identidad y origen, atributos que deberían resguardarse y proyectarse hacia el futuro.
Así lo entienden algunas comunidades, con algún evento conmemorativo, pero no se detecta una definida política de imponer el rescate, resguardo y perpetuación de los valores inherentes a nuestro origen e identidad.
Lamentablemente no.
Si prosperan las conmemoraciones ajenas como Hallowin y St Patrck´s, motorizadas por cuestiones netamente comerciales.
Hoy se ha olvidado que José Hernández y su Martín Fierro pintan un gaucho que aunque ya no exista representa nuestro origen de persecución y desprecio de lo nativo, pero, a la vez, de ideales patrióticos.
Vale recordar que José Hernández, si bien era de familia patria, creía en el progreso, en la transformación del país, en la reforma política y social, y por eso protagoniza su poema un criollo, un pobre, Martín Fierro, como referente de la clase baja, del pueblo llano, del pueblo que por aquel entonces hacía patria.
Hoy esto parece no tener mayor importancia, esto no hace a la revisión histórica conveniente a alguna mezquina corriente política, esto hoy es viejo.
Hoy, el revisionismo histórico de moda solo pretende justificar el presente como sea.
Gracias a Dios, el Martin Fierro es uno de los libros más editados del país, uno de cada cuatro hogares argentinos tiene uno, y, al mismo tiempo, está traducido a casi todos los idiomas, lo que lo protege del atropello de cualquier revisión histórica, y lo preserva del desprecio de cualquier funcionario oportunista.
Gracias a Dios, el Martín Fierro sobrevivirá a la indiferencia del pueblo y de sus dirigentes, y cuando el pueblo madure y genere una merecida dirigencia, seguramente habrá copias del Martín fierro al alcance de sus hijos, aunque debamos traducirlas del portugués.
Norman Robson para Gualeguay21
