El libro contiene relatos con algunas historias de militancia y dictadura vinculados con el humor, partecitas de la vida y de la lucha que reflejan cómo, a través de la risa, los miles de presos políticos “legales” y secuestrados, perseguidos, exiliados y militantes populares, generaron un mecanismo de resistencia al terror y la tortura.
El proyecto surgió a partir de encuentros militantes en los que siempre surgían recuerdos de aquellos años terribles pero siempre con un denominador común: la risa como elemento de resistencia a la violencia física y psicológica.
Pero, lejos de ser un anecdotario de historias personales -muchas de ellas terribles-Humor como resistencia contiene el mensaje político de una generación que luchaba por un proyecto de país sin excluidos ni explotados y con igualdad de oportunidades.
El libro tiene, entonces, el objetivo de reconstruir la trama de esa resistencia y, junto con ella, parte de la historia de una generación que a pesar de los campos de concentración, la tortura y la desaparición de miles de compañeros sigue hoy convencida de que la risa es un arma fundamental en la lucha por un mundo mejor.
A lo largo de 31 relatos, La risa no se rinde resume una parte de esa historia, contada a través de las voces de Carlos Aranda, Eduardo Ayala, María Claro, Gladys Domínguez, Jorge Giles, Miguel Hynes, Gustavo Piérola, Juan Manuel Ramírez, Hernán Sain y Juan Cruz Varela; además, hay textos de Miguel Bonasso y de las obras colectivas Nosotras, presas políticas y Del otro lado de la mirilla.
El libro fue prologado por Norma Barbagelata y los textos fueron ilustrados por Ricardo Jaimovich, Néstor Medrano, Maxi Sanguinetti y Américo Schvartzman.
Biblioteca Popular Carlos Mastronardi
















