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Que culpa tienen las ratas


Si bien la rata es un roedor cosmopolita que desde hace siglos comparte el mundo con el hombre, éste insiste en compararlo injustamente con las versiones más miserables de su género.

Para saber. La rata es un bicho de extraordinaria vitalidad y gran capacidad de adaptación, el cual también se caracteriza por ser astuto, tener muy buen olfato, ser muy ágil y un hábil trepador, y por una flexibilidad que le permite entrar o salir por cualquier hueco.
Ciertamente que esta descripción facilita la comparación, pero ninguno de estos atributos justifica que se compare a la inofensiva rata, incluso usando su nombre, con esa clase humana egoísta que desprovista de principios y escrúpulos sobrevive por sobre todo el mundo.
¿Qué culpa tienen de eso las ratas?
Los caprichos de la humanidad, a lo largo de la historia, han hecho que llamemos ratas a esa escoria social sin que las pobres ratas tengan nada que ver en el asunto.
Por ejemplo…
¿Por qué llamar ratas a aquellos que al menor traspié abandonan un proyecto común en busca de satisfacer solo su ambición personal disfrazados de comprometidos con el pueblo?
¿Qué tienen que ver las ratas con aquellos que se desdicen sin ningún tipo de pudor, o con esos que se embanderaron en la transparencia y la inclusión y se venden al corrupto opresor a la primera oferta?
¿Pueden ser las ratas tan estúpidas como aquellos que creen que el oro y el moro prometido prevalecerán más allá de su funcionalidad inmediata?
¿Serían capaces las ratas de venderle su alma al diablo como lo hacen quienes cultivan la cultura del materialismo servil como exclusivo medio de supervivencia?
¿Por qué comparar a las ratas con quienes se creen dueños de algo que destruyeron con su sola actitud hipócrita de condenar un día y bendecir al otro solo para acomodarse a sí mismos?
Por último…
¿Serían capaces las ratas de creer que esa confianza depositada en ellas por una masa inocente es un artículo mercantil tan abierta y alevosamente negociado que puede sobrevivir a la propia traición?
Definitivamente, las ratas nada tienen que ver con estas ratas que tienen cara, nombre, apellido, y que, en algún momento, pueden haber defendido públicamente la moral y la decencia y hoy, sin dudarlo, se pueden sumar a las filas de la corrupción y la represión.
Por todo esto…
¿Qué culpa tienen las ratas?
Afortunadamente, una revisión de la historia del hombre por si sola las exculpa. Ellas son víctimas de una injusta condena social, pues solo fueron siempre silenciosas testigos de que otros y otras eran las verdaderas ratas.
Norman Robson para Gualeguay21

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