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Recuerdo de aquellos tiempos fierreros: El Flaco, el Viejo y yo

Mi viejo era fanático de las carreras de autos desde muy chico, al punto de que en una parada de los mil kilómetros, creo que cerca de Coronda, le regaló su sándwich a Fangio. Claro está que, cuando llegué yo, y siendo hijo único, marchaba con el viejo a cuanta carrera hubiera desde bien chiquito. Recuerdo las carreras ruteras en San Miguel del Monte, y los autódromos de Buenos Aires, Balcarce y Rafaela. Recuerdo los Fords, los Chevys, los Torinos, y las Liebre 12, que eran Torinos modificados que me enloquecían. Y también recuerdo a Copello, a Nasif Estéfano, a Pirín Gradassi, al Chango Fernandino, al Loco Di Palma. Con el viejo eramos del Chivo.

Después vinieron el Pincho Castellanos, Satriano, Mouras, Oltra, y tantos otros. Desde aquellos años yo sabía bien quién era el Flaco, y el Viejo lo sufría. Pero no voy a hablar acá de quien era el Flaco, hoy sobran las biografías, yo voy a hablar del Flaco, del Viejo y de mi experiencia con ellos en el Turismo Carretera y en el TC2000. Claro está que el Viejo no lo quería. Cuando él era del Chivo, el Flaco corría en Ford, y cuando corrió para Peugeot, el Viejo era de Renault. Pero yo profesaba una admiración secreta. Recién pude blanquear mi situación cuando el Flaco se subió a la coupé Fuego, y el Viejo dejó de decir lo que decía del Flaco.

El Flaco era mi ídolo en silencio. Un ídolo que la descosía corriendo, pero yo lo quería más por ese carácter “forro” que tenía. Para él no había filtros, mucho menos había medias tintas, y las cosas se decían como eran. Y si había que ir a los puñetes, él no iba a arrugar. Un capo dentro y fuera de la pista. Un ejemplo de bonhomía. Solo así pudo ganar con la Fuego envuelta en llamas de verdad, yo lo vi. Solo así la rompían con los dos Fords del equipo oficial, yo los vi. Solo así pudo fundar el Club Argentino de Pilotos, el TC 2000, y la Top Race, fui testigo. Solo así pudo competir durante 34 años, logrando 16 títulos y 7 subtitulos, de los cuales presencié muchas carreras.

Cierro con un recuerdo. San Miguel del Monte, año 1975. Gradassi y el Flaco con los Falcon 1 y 2 del equipo oficial, Marincovich y Mouras con las Chevys oficiales, y el Loco Di Palma “molestando” siempre con su Torino. Metimos sábado y domingo: clasificación, series y final. Cuatro asados a la vera de la ruta, un triángulo de 10 kms de asfalto. En la final largaron los dos Falcón adelante y los dos Chivos atrás. Largaron chupados en tandem. Iban a más de 250 kilómetros por hora. Aquellas imágenes están intactas en mi memoria, el frío de aquel junio soleado también.

Qué carrera. Ganó Pirín “sin querer”, pues la orden que “no escuchó” era dejarlo pasar al Flaco. El promedio de los ganadores fue de más de 170 kilómetros por hora. Pontoriero, con una Dodge GTX, fue tercero. Mouras cuarto y Marincovich volcó. Qué tiempos fierreros aquellos, alternando los “duros” del turismo criollo con la Fórmula 1 de Bernie Eclestone con Fittipaldi, Lauda, Andretti, Villeneuve, Lafitte, Hunt, Scheckter y el Lole. Cómo pasó el tiempo.

Gracias Juan María Traverso, y abrazo al cielo

Norman Robson para Gualeguay21

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