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La navegación en ríos está reglamentada por leyes nacionales y provinciales, pero en el río Gualeguay, aguas arriba del puente Pellegrini, nadie controla nada. Alrededor de un centenar de lanchas y motos de agua con motores de altísima potencia, más botes pescadores, kayaks deportivos y piragüas de paseo, se disputan, a lo largo de apenas 10 kilómetros, un río de apenas 80 metros de ancho. Se trata de una zona liberada que promete traernos problemas, llevándose la peor parte las embarcaciones de menor porte.
En Entre Ríos, las leyes vigentes sobre sus ríos son la ley 4892 que regula la pesca, y la ley 9172 sobre la calidad del agua, el uso del suelo y la protección ambiental. Por otro lado, está la ley nacional 25.688 sobre gestión hídrica, y el Código Civil con las franjas de camino público junto a los ríos, pero nada respecto de la convivencia de embarcaciones.
En este último sentido, solo rige para aquellas embarcaciones con motor la obligación de estar registradas por la Prefectura Naval Argentina, de tener todos los elementos de seguridad exigidos (bengalas, matafuego, remo, balde de achique, etcétera), de que el conductor cuente con su certificado de timonel si el motor es de más de 50 HP, y de que todos los ocupantes lleven chalecos salvavidas. Por supuesto que tampoco pueden conducir habiendo ingerido alcohol.
Pero aguas arriba del Puente Pellegrini no hay nadie, ni nadie ve nada. Aguas de nadie en las que se impone la ley del más fuerte, poniendo en riesgo a aquellas embarcaciones de menor porte y a sus ocupantes.
Hoy predominan en el río lanchas de mediana y gran cilindrada circulando sin respeto por norma alguna, ni velocidad máxima, ni cantidad de ocupantes, ni, mucho menos, el uso de chalecos salvavidas, y sin control alguno de la ingesta de alcohol.
Por último, cabe recordar que, años atrás, Prefectura supo realizar controles a la salida y llegada de lanchas, pero eso, inexplicablemente, se terminó, y no tardaron en llegar las advertencias. En marzo de 2024, a la altura del Club Náutico, una lancha embistió una piragüa con dos mujeres, y en agosto del 2024, a la altura de Puerto Ruíz, se hundió una lancha y de los 3 ocupantes uno se ahogó. En la situacion actual, otra fatalidad es solo una cuestión de tiempo.
Norman Robson para Gualeguay21


















