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Río Gualeguay: El descontrol casi se cobra dos vidas

En la tarde de ayer domingo, alrededor de las 14:30 horas, a la altura del Club Náutico, una lancha particular, conducida por un hombre de 35 años, embistió una piragua con dos mujeres de 46 y 50 años. Si bien no se conocieron detalles sobre cómo fue el hecho, quienes conocen el río no se sorprendieron, ya que es absoluta la ausencia de control en el mismo. Los fines de semana las lanchas se adueñan del río sin control de licencias, alcoholemia, velocidad o cantidad de personas por embarcación.

Según el informe de la Policía local, la cual fue requerida desde el Club Náutico apenas ocurrido el siniestro, el supuesto accidente habría ocurrido en las inmediaciones al mismo, desde dónde siempre suelen salir piraguas y kayaks. Si bien no trascendieron explicaciones respecto del contexto en que ocurrió el hecho, se sabe que la lancha, a motor, no pudo evitar el impacto contra la piragua, embarcación a remo, en la parte trasera.

Antes del impacto, la mujer que iba atrás se lanzó al agua, salvando milagrosamente la vida, mientras que su compañera hizo lo propio, siendo golpeada por la misma embarcación al ser embestida. Como consecuencia del siniestro, una de las navegantes, luego de llegar a nado hasta el muelle del club, fue traslada al hospital San Antonio, donde se determinó que sufrió solo lesiones leves en su rodilla derecha.

Por último, si bien intervinieron Criminalística y la Prefectura Naval, no se supo si se realizaron tests de alcoholemia y otros controles.

Zona liberada y tierra de nadie

El control de parte del río Gualeguay está en manos de Prefectura Naval Argentina, cuya jurisdicción es aguas abajo del Puente Pellegrini, hasta su desembocadura en el río Paraná, mientras que, aguas arriba, no hay responsables. De este modo, al no existir una presencia efectiva de Prefectura, ni en el agua, ni en las bajadas, ni siquiera en los días y horarios pico, su jurisdicción es zona liberada, mientras que donde no es autoridad es tierra de nadie.

Quienes conocen el río, han conocido su tráfico intenso los fines de semana, y han sido testigos del irrespeto de muchas lanchas por las embarcaciones a remo, razón por la cual desde hace mucho que se preguntan como no ocurre una tragedia. Por fortuna, esta vez no lo fue, pero sí es una señal clara que advierte que las autoridades, Prefectura, Provincia y Municipio, deben tomar cartas en el asunto de forma de garantizar un debido orden y control.

Norman Robson para Gualeguay21

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