Un juicio justo es un proceso que se realiza de manera equitativa, transparente y regular ante un tribunal independiente e imparcial, garantizando que todas las partes tengan las mismas oportunidades para defender sus derechos. Este derecho de todos, sin excepciones, es un pilar fundamental del Estado de derecho establecido por la Constitución Nacional, diseñado para proteger a los acusados, a las víctimas y a la sociedad. Se trata de evitar arbitrariedades del poder y asegurar la confianza de la sociedad en la ley. Saber esto es indispensable para vivir en una sociedad ordenada y en paz.
De este modo, para que un juicio sea justo, el Tribunal debe ser independiente e imparcial, se debe presumir la inocencia del acusado, debe imperar la igualdad de armas, debe ser público y sin dilaciones, el acusado debe poder defenderse, y no se debe forzar ninguna autoincriminación. Éstos deberes que hacen a un juicio justo significan lo siguiente:
•Tribunal independiente e imparcial: Que el juez o tribunal actúe sin favoritismos, presiones externas, prejuicios, y/o vínculos con las partes en conflicto.
•Presunción de inocencia: Que toda persona acusada sea inocente hasta que se demuestre su culpabilidad de manera legal tras la valoración de pruebas.
•Igualdad de armas: Que la acusación y la defensa dispongan de las mismas oportunidades, derechos, cargas y medios de prueba para exponer su caso, sin desventajas sustanciales.
•Publicidad y celeridad: Que el juicio se realice de forma pública, salvo excepciones por protección o seguridad, y sin dilaciones indebidas.
•Derecho a la defensa: Que toda persona acceda a la asistencia de un abogado elegido o provisto por el Estado sin costo.
•No autoincriminación: Que nadie sea obligado a declarar contra sí mismo o a confesarse culpable.
Si estos deberes no se respetan, la sociedad tiene un problema grave, está en peligro, e indefensa.
Norman Robson para Gualeguay21


















