17 julio, 2024 7:14 am
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Se conoce otra versión sobre un posible abuso policial

A partir de una detención realizada en el barrio 48 viviendas de esta ciudad, donde un joven terminó muy lastimado por sendos impactos de balas de goma, y del silencio “oficial”, los testimonios de testigos y unos videos permiten conocer una versión muy distinta de lo ocurrido. Según trascendió, ya hay una causa en proceso en la Justicia local, y la Fiscalia ya está citando a declarar a los involucrados. De comprobarse esta versión, algunos funcionarios quedarían comprometidos.

El hecho tuvo lugar el pasado 1 de octubre, pero lo ocurrido tomó estado público recién el 5 de ese mes, a partir de una publicación de este medio, la cual se originó en testimonios de vecinos recibidos en esta redacción. En base a lo averiguado a partir de ese momento, tanto de fuentes policiales como judiciales, Gualeguay21 publicó la nota “Gualeguay: Un posible exceso complica a la Policía” (https://gualeguay21.com.ar/sociedad/gualeguay-un-posible-exceso-complica-a-la-policia/).

En la misma, se advierte que el fin de semana anterior a ese miércoles, en confusas circunstancias, efectivos policiales sometieron con balas de goma a un muchacho totalmente intoxicado que, según la policía, los amenazaba con sendas armas blancas. Al mismo tiempo, en la nota se resaltan las intenciones iniciales de que lo ocurrido quedara entre las paredes de la Jefatura local.

Con el correr de los días, se fueron conociendo testimonios y videos de aquel día, y una versión más alejada de la realidad fue tomando fuerza.

Según los testimonios, aquella tarde, el muchacho en cuestión, que estaba de visita en la casa de su padre, en estado evidente de intoxicación, estaba siendo golpeado salvajemente por un grupo de vecinos que lo culpaba de robarse una planta de marihuana. Ante éste hecho, los vecinos dieron aviso a la madre, quien vive en otro lado. Al llegar, ésta lo obligó a entrar a la casa para su protección.

Desde ese momento, el grupo nunca abandonó el lugar, sino que se quedó afuera de la casa, invitándolo, a los gritos, a salir. En un descuido, el muchacho volvió a la calle y se enfrentó con el grupo que lo esperaba. Frente a esta situación, la madre fue quien llamó a la Policía.

Al llegar los efectivos y dispersar el tumulto, siempre de acuerdo a lo relatado por vecinos, el muchacho aprovechó para entrar a su casa. Ahuyentados los agresores, los efectivos le pidieron permiso a la madre, y ésta lo concedió, para entrar a la casa de su exmarido a buscar a su hijo.

Luego de eso, a la madre, convaleciente de un trasplante de riñón que, por unas complicaciones, está atravesando una serie de cirugías, la obligaron por la fuerza a ingresar a un patrullero, mientras los funcionarios se pertrechaban para ingresar al domicilio.

Hasta ese momento, nadie vio al muchacho nunca amenazar a la Policía, ni, mucho menos, esgrimir cuchillos o machetes. “Nada de eso es cierto”, aseguran.

Si bien no hay testigos de lo ocurrido dentro de la casa, los relatos coinciden en señalar que la madre, al escuchar los disparos, se bajó del patrullero y corrió hacia la casa de su hijo, pero fue interceptada por una funcionaria que la obligó a reingresar al móvil.

Lo siguiente observado fue salir a los funcionarios policiales llevando al muchacho ensangrentado, y como madre e hijo fueron llevados del lugar en los móviles.

Cabe agregar que, una vez despejado el lugar, los vecinos vieron que el grupo de agresores volvió a la casa y comenzó a amedrentar al otro hijo de la mujer, hasta que volvió la Policía y se los llevó a Jefatura. Según trascendió por otro lado, éstos, en lugar de ser procesados, radicaron una denuncia contra el muchacho por amenazarlos con un machete y una cuchilla.

Por último, también trascendió que, durante la detención, habrían sido destrozados el televisor de la casa, y el celular del muchacho; que la madre nunca denunció a su hijo por agredirla, como dijeron; y que, si bien se trata de un muchacho con un pasado complicado, desde hace un tiempo a esta parte viene trabajando todo el día. Es por ésto último que el machete que usa para hacer changas de jardinería estaba debajo de la cama.

De este modo, mientras la Fiscalía avanza en el esclarecimiento de lo ocurrido, no serían pocas las explicaciones que deberán dar los responsables policiales de ese fin de semana, tanto por lo ocurrido, sino, también, por lo obrado después.

Norman Robson para Gualeguay21

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