Las últimas informaciones del International Research Institute for Climate and Society, de la Universidad de Columbia, y del National Oceanic and Atmospheric Administration, de la NASA confirman su clímax entre octubre y diciembre con un 81 por ciento de probabilidad de que sea de muy fuerte intensidad. De este modo, este evento ya compite por el podio con las históricas crisis de 1983, 1998 y 2016, mientras que los científicos advierten que muchas de las ciudades y actividades productivas no están adaptadas a los probables impactos de un evento de esta magnitud.
Por eso ahora es importante saber dónde y cuándo lloverá. Los mapas mensuales de anomalías de precipitación que elabora Meteored a partir del modelo europeo ECMWF empiezan a responder esa pregunta.
Agosto: Lluvias superiores a lo normal en el Litoral y parte del país, de mayor a menor de norte a sur.
Septiembre: Aumento en la frecuencia de lluvias.
Octubre 2026: En el Litoral persisten las anomalías de precipitaciones de más de 50 mm por mes, lo que tendrá impacto en el comportamiento de los ríos de la Cuenca del Plata.
Noviembre: Entre Ríos puede tener entre 20 y 50 mm de precipitaciones por encima de lo normal.
Diciembre: Comenzarán a observarse serias complicaciones para las localidades ribereñas en la cuenca del Plata. Entre Ríos será paete del núcleo más lluvioso. Se complicarán las tareas agrícolas y el tránsito en caminos rurales.
Enero 2027: Siguen las precipitaciones en exceso sobre el Litoral, más en el nortr que el el sur. El turismo debe esperar que los días sean más nublados y con mayor cantidad de días de lluvia.
Conclusiones
Por último, los organismos recuerdan que la historia demuestra que no hizo falta que El Niño sea intenso o súper para inundar el Litoral, y advierten que, en algunas ciudades, la coincidencia de las crecidas con las lluvias colapsan el sistema de drenaje urbano.
Del mismo modo, coinciden en que, en muchos casos, el impacto no se limitará al agua caída o crecida, sino, también, a rutas cortadas, caminos intransitables, alcantarillas descalzadas, y semanas de parálisis para la agricultura, la ganadería y el turismo regional. Por eso, los organismos alertan sin alarmar, de modo de resaltar que son los gobiernos con protocolos aceitados y las familias con un plan básico los harán la diferencia entre una emergencia y una catástrofe.
Norman Robson para Gualeguay21


















