Seguiremos en el horno

Pero estamos en un año electoral, y Gualeguay es el distrito que es la figurita difícil e indispensable para las aspiraciones nacionales del actual gobernador.

 

 

 

Este contexto obliga al mandatario a ordenar esta bolsa de gatos para asegurarse un digno resultado electoral.

Pero claro, no es una tarea fácil, ni es un tema para resolver improvisando, porque cuando uno procede de forma liviana se le incendian los asuntos como ahora.

Para ordenar este semejante enredo político, dicen los viejos sabios, hay que comisionar un operador con todo el apoyo, sí, pero también con un completo conocimiento del verdadero escenario, el cual debe ser fruto de un trabajo previo de inteligencia.

De nada vale contar con todo el poder del mundo, dicen los viejos sabios, sino se aplica de acuerdo a una estrategia sólida que garantice un buen resultado.

En nuestro caso, en su afán de consolidación política, el jefe provincial sigue menospreciando la idiosincrasia de esta plaza y equivocando la receta, y sigue manejándose según información parcializada de sectores que solo les interesa realizarse ellos políticamente.

Lo hizo en el 2011 y repite el error en el 2013.

En su momento, el jefe le puso todas las fichas al otrora indiscutible legislador, y el pueblo le dijo que no, y eligió al actual intendente, y en este momento, el simplismo y la liviandad lo llevan a ponerle las fichas al que lo venció en aquel momento, en la creencia de que así responderá el pueblo.

El jefe olvida algo fundamental: los intereses del pueblo, eso que lo lleva a votar de una u otra forma.

Si bien es cierto que el poder lo otorgan los votos, es preciso ver bien quienes, hoy por hoy, cuentan con los mismos, y, por el otro lado, cuál es la masa independiente que, al fin del día, inclinará la balanza.

Al igual que es preciso ver los perfiles de los jugadores, evaluar sus potencialidades, y analizar si las articulaciones necesarias son posibles para construir una propuesta sólida que seduzca al electorado.

Ahora bien, si los viejos sabios que recomiendan esta receta tienen razón, el jefe provincial le está errando fiero y los gualeyos seguimos sufriendo las consecuencias de los caprichos y antojos políticos que signaron nuestra historia en los últimos años.

Pero lo hecho, hecho está, y por suerte todavía tenemos alguna oportunidad de recuperar el terreno perdido, pero esta recuperación debe surgir de la visión estratégica de quien es hoy responsable de marcar el camino en la provincia.

En definitiva, alguien alborotó la bolsa de gatos y ahora es preciso tranquilizarla, estabilizarla, pero inmediatamente después es preciso realizar un análisis exhaustivo del escenario político local para confeccionar una estrategia de construcción política que consolide la plaza con vistas a las próximas elecciones.

Como y quienes es el desafío del jefe, lo importante es que puedan construir una propuesta a la altura de las expectativas.

Si así no se hiciere, los gualeyos seguiremos en el horno.

Norman Robson para Gualeguay21

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