Sin embargo, no hay que confundir la idea de que todos, por ser humanos, estamos con igualdad, con la noción de que deberíamos transitar todos por el mismo camino, o hacer las cosas de idéntica manera. Basta con mirar a nuestro alrededor, de hecho, para comprobar que no todos encaramos la existencia del mismo modo. (…).
En primer lugar, aceptando que todos llevamos grabado a fuego el sello de la Creación, pero que a la vez cada cual es único, original e irrepetible. Somos capaces de identificarnos con otros, sí. Pero no somos idénticos a nadie. Es decir, cada ser, en su singularidad, transita su propio camino, y se identifica con otros, sin que necesariamente deba haber una coincidencia del ciento por ciento. (…).
¿A qué vinimos al mundo? A manifestar nuestra diferencia. A ser todo eso que no son los otros. A aportar una singularidad. Tenemos la misma entidad que los demás. Compartimos el derecho a existir, y la libertad de ser quienes debamos, queramos y podamos ser. (…).
Diría que jamás debemos hacer reduccionismos, cancelaciones ni simplificaciones. Si somos todos iguales, hagámoslo como propongo yo… No, si somos todos iguales, ni podemos proponer un único camino. Porque somos iguales en nuestra potencia, pero diversos en las oportunidades de cada quien y en la singularidad que cada uno expresa.
Rabino Sergio Bergman

16 septiembre, 2026 12:09 pm/
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