El pasado sábado, después de las 21 horas, un hombre de 37 fue arrollado por un camión en la Av. Perón, a la altura de 5 Esquinas. Rápidamente llegó la Policía al lugar para mantener lejos a la gente y cumplir con sus responsabilidades. Pero lo extraño fue la celeridad en dar la información a los medios, algo que nunca pasa, y la impresisa versión de los hechos. Investigaciones realizadas por Gualeguay21 desnudaron irregularidades de la Policía en su proceder y su versión. ¿Qué pasó?
La crónica difundida por la Policía local la misma noche habló de un siniestro vial en Avenida Presidente Perón entre Pellegrini y Primer Entrerriano, “en el cual un camion térmico, conducido por un hombre de 47 años, que circulaba de norte a sur, colisionó con la rueda trasera a un ciudadano de 37 años, quien circulaba en bicicleta en sentido contrario por el mismo carril”.
Tal el apuro en publicitar el hecho que dijeron que se trataba de un camión de la firma Soychú, lo cual fue corregido al otro día.
Considerando lo difícil de colisionar a alguien que viene de frente con la rueda trasera, y de que la bicicleta haya quedado intacta, la veracidad del parte policial comenzó a ser cuestionada, razón por la cual Gualeguay21 inició su propia investigación.
Cabe agregar que, conocido el siniestro, quien escribe se hizo presente en el lugar cuando aún no habían comenzado las diligencias policiales correspondientes. En el lugar yacía el cuerpo de la víctima y su bicicleta intacta. Alrededor, muchos efectivos policiales, y los familiares desbordados sin que nadie los atienda, o les importe.
Al rato, llegó una abogada, tal vez de Soychú, que arregló algo con los policías a cargo y se fue, y, finalmente, llegó Criminalística, a cargo de Ariel Benedetti, también funcionario municipal. En menos de dos horas, se difundió la versión policial de lo ocurrido, por cierto conveniente al camión.
Ahora bien, luego de conversar con testigos y acceder a imágenes registradas se pudo reconstruir la siguiente crónica de lo ocurrido.
Jesús, desde hacía un par de horas, merodeaba por la zona. En la parrilla le habían dicho que más tarde le darían algo. A la vuelta de ese local, unos vecinos de dieron pollo y galletas, mientras que, enfrente, le habían dado unas papas fritas.
En el momento de la tragedia, Jesús venía del parripollo, con la bicicleta de tiro, y ya estaba sobre el cantero. No venía andando en contramano, como aseguró la Policía. En ese momento, el camión le pasó cerca, tal vez tanto que, al hacerlo, la víctima cayó hacia abajo del chasis y fue aplastado por la rueda trasera. El camión ni siquiera se detuvo, sino que recién lo hizo luego de los bocinazos del camión que venía atrás y vio todo lo ocurrido.
Consumada la tragedia, el cuerpo sin vida de Jesús quedó allí tendido, paralelo al cordón, y su bicicleta intacta. Más atrás, el camión que había advertido sobre lo ocurrido quedó detenido. Ese camionero era el principal testigo, a quien al rato dejaron seguir viaje sin más.
Más tarde llegó la abogada, después Criminalística, y, finalmente, quedó todo aclarado, certificado, comunicado y hecho público. Las características de la víctima, pobre, ignorante, y seguramente intoxicada, facilitaba la versión.
Por último, a todas las personas consultadas, Gualeguay21 les preguntó si ya habían sido contactadas por la Policía o la Justicia, y todas respondieron que no. En síntesis, no fue como dijeron que fue, y quedan dudas sobre porqué lo hicieron.
Norman Robson para Gualeguay21


















