Un ejemplo para reducir el consumo eléctrico

La Municipalidad de Rafaela, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Asociación de Electricistas y Afines de Rafaela (ASELAF), el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR), la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y el INTI, a través de su Centro de Rafaela, trabajan en forma conjunta para promover el ahorro y el uso eficiente de la energía, en el marco del Programa de Competitividad Territorial BID / FOMIN – ACDICAR de la Región Central de Santa Fe.

 

 

 

Dentro de las actividades planteadas se realizó una capacitación en el desarrollo de auditorías energéticas a profesionales y técnicos del área de electrotecnia del municipio de Rafaela, del INTI, de la EPE, de ASELAF, de la UTN y del Instituto Municipalidad de la Vivienda (IMV). Luego se realizaron auditorías energéticas en dos dependencias públicas: el palacio municipal y en las instalaciones de INTI-Rafaela e INTI-Lácteos Rafaela, donde se encuentran implementando las acciones recomendadas.

Una auditoría energética comprende la inspección, el estudio y el análisis de los flujos de energía consumidos en un edificio, proceso o sistema, con el objetivo de evaluar la eficiencia en su uso. Por lo general se llevan a cabo con el fin de buscar alternativas para reducir la cantidad de energía consumida, pero manteniendo los mismos niveles de producción y confort. Por tal motivo, todas las actividades que se realicen en esta dirección se orientan a hacer un Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE).

Según el informe “Lineamientos para la regulación del uso eficiente de la energía en Argentina” de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la mayoría de las instalaciones existentes es posible lograr hasta un 30% de ahorro energético, utilizando las soluciones y las tecnologías disponibles en la actualidad.

La eficiencia energética es el modo más rápido, económico y limpio de disminuir el consumo energético y reducir así las emisiones de gases de efecto invernadero para cumplir los objetivos del Protocolo de Kyoto (acuerdo internacional dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático que se propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero). En este escenario y considerando que la demanda energética es cada vez mayor y que el Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (PRONUREE) -creado mediante el Decreto Nº 140 de diciembre de 2007- declaró de interés y prioridad nacional el uso racional y eficiente de la energía, resulta necesario implementar acciones para optimizar cada unidad energética consumida.

Los siguientes son los principales trabajos iniciados:

Iluminación: – Asegurar la limpieza periódica de luminarias y desactivar balastos ociosos que siguen consumiendo energía. – Planificar el recambio de balastos convencionales por electrónicos. – Sectorizar la iluminación artificial en oficinas, pasillos y otras zonas de tránsito, en horarios donde hay una buena incidencia de luz natural. – En cocinas, baños y pasillos se recomienda la instalación de sensores de movimiento. Esto permitirá que la iluminación se active sólo cuando sea necesario. – Realizar el mantenimiento adecuado de los equipos de alumbrado.

Ofimática: – Aplicar la gestión energética en las CPU que apaga monitores y discos rígidos cuando no se utilizan. – Desconectar totalmente la computadora y/o fuentes de alimentación (estabilizador) de la red cuando no se utilice y al final de la jornada de trabajo.

Calefacción: – Durante el invierno, cerrar las puertas de las oficinas para evitar pérdidas de calor. Esto se puede asegurar instalando sistemas de cierre automático. – Apagar calefactores cuando se retira el personal. – Llevar la temperatura y humedad a las condiciones ambientales consideradas de confort térmico. Las mismas oscilan entre 20 y 23 ºC de temperatura y entre 40 y 50 % de humedad para los meses de invierno. – Colocar sistemas de cierre automático en las puertas para asegurar que estén siempre cerradas, y evitar pérdidas de calor.

Refrigeración: – Cerrar las puertas de las oficinas para evitar la entrada de calor desde el exterior. Esto se puede asegurar instalando sistemas de cierre automático. – Apagar los aires acondicionados cuando se retira el personal. – Llevar la temperatura y humedad a las condiciones ambientales consideradas de confort térmico. Las mismas oscilan entre 24 y 26 ºC de temperatura y entre el 50 y el 60 % de la humedad para los meses de verano.

INTI

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