Un proyecto sospechoso

Cuando en Gualeguay llueve, hay quienes celebran, pero hay muchos que la lluvia aterroriza. Le tienen miedo. Es que la han sufrido, muchos perdiendo gran parte o todo lo que tenían. Días pasados, se conoció la intención del gobierno provincial de tomar un crédito internacional al Banco Interamericano de Desarrollo para hacer, a 10 kilómetros al noroeste de la ciudad, una alcantarilla a la ruta 11, y para hacer la sistematización del canal de Mihura.

Lo extraño es que el proyecto solo contempla los seis kilómetros que recorre dentro del establecimiento Las Acacias, haciéndole todas las alcantarillas nuevas. Un proyecto por cierto sospechoso. No únicamente por incluir solo el tramo privado, sino, también, por ser el principio de los 12 kilómetros de su extensión, obstruido el resto, y obstruido el canal en el que desemboca, lo cual terminará, de traer agua, afectando a los vecinos al sur de Las Acacias.

También vale remarcar que este zanjón no evacúa volúmenes significativos, y en nada incide en la realidad hidrológica de Gualeguay.

¿Quien soy yo para decir esto? A pesar de no ser ingeniero, a partir del desastre sufrido en 2007, con 700 milímetros llovidos en pocos días en toda la zona, lo cual afectó a más de 600 hogares gualeyos, he investigado mucho el tema, y he recorrido todos los canales caminando y más de una vez, lo cual me permitió conocer en profundidad el problema.

Algunas observaciones

De toda esta experiencia valen ser destacadas los siguientes aspectos:

1. Que las extraordinarias lluvias del 2007 demostraron, y las del 2024 confirmaron, que el agua que llega a la ciudad viene en gran parte desde el norte.

2. Que se trata de una superficie de cientos de kilómetros cuadrados de campos con alturas muy por arriba de Gualeguay. Tal es así que González Calderón se encuentra más de 50 metros más alto que el río Gualeguay.

3. Que toda esa agua encuentra un embudo conformado, al este, por la ruta 12, y, al oeste, por la ruta 11, y, en el medio, como eje, con las alturas de las vías del ferrocarril. El embudo descarga al norte del casco urbano.

4. Que, de ese modo, gran parte del caudal de lluvia escurre por el camino a Calderón, el cual, cuando rebalsa las vías, va contra la ruta 11, construida en los años setenta con menos de la mitad de las alcantarillas que exigía el proyecto licitado.

5. Que el canal de Mihura no carga un volumen importante, ni es mucho el volumen que carga la calle de los Naranjales, salvo en algún escenario extraordinario como el del 2007 que se tapone el Bañado, suba el nivel de camino de Calderón, desborde las vías y choque contra la ruta 11.

6. Que no hay canales que vinculen el camino a Calderón con la ruta 11.

7. Que los mapas de cotas del Instituto Geográfico Militar confirman claramente lo observado.

8. Que, por todo esto, se ideó aprovechar el reservorio natural del Bañado de Hugo para contener esas aguas, y construir un complejo de canales que lleve ese caudal hasta el río Gualeguay.

9. Que ese es, precisamente, el sistema de drenaje pluvial para la cuenca hidrográfica de Gualeguay ciudad. Un verdadero sistema de canales de entre dos y tres metros de alto por entre cinco y diez metros de ancho, el cual, siguiendo la pendiente natural, después de 14 kilómetros, desemboca en el río Gualeguay al sur de Puerto Ruiz sin afectar la ciudad.

¿Entonces qué pasa? Toda el agua encuentra, primero, el Bañado ocupado con un autódromo, y, después, el sistema de canales ideado para eso todo obstaculizado, lo que hace que el agua se desvíe hacia la ciudad, donde encuentra accesos sin tubos, calles sin vadenes y con exageradas sobrecapas asfálticas, y, en síntesis, ningún sistema de escurrimiento.

La respuesta política a todo esto fue con obras tan grandes como inútiles, como el canal periurbano, el de Dowery, y ahora el de los Ingleses, mientras nunca mantuvieron limpio el sistema de drenaje, ni corrigieron la ruta 11 sumándole alcantarillas, a pesar de que la rehicieron varias veces.

Ahora, como si todo eso fuera poco, a alguien se le ocurrió esta nueva obra, y con recursos del exterior, los cuales serían útiles para muchas soluciones reales a este problema.

En síntesis, en este cuarto de siglo, las inundaciones sufridas por Gualeguay a causa de las lluvias han sido resultado, en gran medida, de un agudo desorden urbano, y, por eso, hoy, el agua de lluvia va por cualquier lado y se acumula donde puede, afectando a miles de gualeyos.

Conclusiones

De todo este conocimiento, y de toda esta experiencia, surgen algunas conclusiones:

1. Resulta inútil sistematizar, como dicen, un canal al inicio y dejarlo taponado del medio para adelante.

2. Resulta sospechoso que se quiera realizar esa obra solo dentro de un establecimiento privado.

3. Resulta un desperdicio de plata realizar cualquier obra sin limpiar, o sistematizar, el canal de Hugo en todo su recorrido, y hacer el reservorio planificado en el Bañado. Esas dos obras desviarían un importante caudal de agua antes de que llegara a la ciudad.

4. Resulta un abuso flagrante realizar esa obra en Las Acacias con recursos destinados a resolver el problema de Gualeguay.

5. Resulta por lo menos raro que promueva la obra la Dirección de Vialidad Provincial y no la Dirección de Hidráulica, la que sabe del tema y conoce este problema.

6. La obra puede realizarse, pero NO es en beneficio de Gualeguay.

En síntesis, dicen que el que calla, otorga, y Gualeguay ha otorgado mucho en estos 26 años. Es tiempo de abandonar el silencio.

Norman Robson
DNI 14.725.516

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