Que el flagelo del narcotráfico que asola nuestra sociedad hay que combatirlo en el territorio de bla bla bla. Todo es puro verso, pleno de contradicciones.
El narcotráfico está en las manos de un gigante, inescrupuloso, impiadoso, indiferente a cualquier cristiano. Es un Goliat sin David.
Los discursos de este nuevo relato cambista también enarbolan la bandera de la lucha contra el narcotráfico como olvidando que él mismo es parte del narcotráfico. Todo es más de lo mismo.
Tal vez llenaremos las pantallas de la tele con sendas batallas polis versus narcos, pero serán tan inútiles como estériles, ya que frente a la demanda, por cada transa caído brotan dos.
En un monstruo grande, diría León, y pisa fuerte la pobre inocencia de la gente. Y no se equivocaría.
En este mundo donde el gorra es amigo del gato, el juez del tranza, y el político del narco, difícilmente alguna vez Goliat pueda sucumbir.
Eso lo saben Goliat y también los falsos Davids. Saben, socios unos del otro, que la lucha contra el narcotráfico es un gran relato solo dable en el país del nunca jamás, pero no en las arenas territoriales del barrio de acá a la vuelta.
Mientras este relato prospera y se reproduce frente a cada mesa de cada hogar argentino, Goliat no para de morfarse el futuro, degustando gurí por guri, desayuno, almuerzo, merienda y cena gourmet.
Es que Goliat tiene luz verde y zona liberada en el territorio para, a piaccere, abusar de la necesidad e ignorancia ciudadana en su propio beneplácito.
Este Goliat narco engulle opíparamente cuanto retoño florece en el territorio. Retoños que deberían crecer y formarse para engrandecer la sociedad, pero que se pervierten y degradan hasta su muerte social ante la indiferente mirada del Estado, ese que dice que lucha contra el narcotráfico. Es que dice, que dice y que solo dice y nunca hace.
El talón de Aquiles de este Goliat es, como siempre, su alimento, nuestros gurises, pues sin ellos, el monstruo muere solito de inanición. Pero, junto a nuestros niños, solo hay ausencia y los ecos del relato, solo hay oscuridad y soledad.
O sea, este Goliat no tiene David, pero tiene un talón que con la sola voluntad política y con un diezmo de lo que cuesta la famosa lucha contra el narcotráfico, podría derrumbarse. Pero no, Goliat sigue viviendo del pueblo, en el territorio, viviendo de nuestros gurises, y engordando día a día.
Por todo esto, solo estaremos luchando contra el narcotráfico el día que luchemos contra la corrupción en el propio Estado y contra la drogadicción en el propio territorio. Así, y solo así, estaremos luchando contra el narcotráfico. Cualquier otro relato es y será puro verso.
Por todo esto, a los relatores, a esos que lucran con este relato desde el cómodo sillón de su ostentoso cargo, absolutamente indiferentes al flagelo que día a día se chupa nuevos gurises, les digo basta, que se pongan ya a trabajar y dejen de defecarse en nuestro futuro por esas dos monedas que, encima, son nuestras, y no valen nuestra paz.
#NiUnGuriMenos
Norman Robson para LoQueHay


















