Un ejemplo de esto, y muy conocido por todos nosotros es el de los fondos “buitres”. Es cierto que estos compraron deuda de nuestro país por solo centavos pero lo hicieron luego de que el Congreso aplaudiera de pie y exclamara que dejaríamos de honrar los pagos de dicha deuda. Deuda que en muchos casos estaba en manos de inversores locales y extranjeros que eran simples ahorristas de clase media. Para ellos, en aquel momento, los llamados fondos buitres fueron una gran solución ya que al menos recuperaron una parte de su inversión. Con el diario del lunes es fácil juzgar a quienes mal vendieron y a quienes compraron a precios de remate pero en aquellos años era una apuesta más que arriesgada.
Esto muestra que los especuladores muchas veces cumplen un rol importante y beneficioso dentro de una economía; el problema y en particular el de nuestro país es que una gran porción de nuestra sociedad actúa a diario de esta forma y esto tiene un gran perjuicio si consideramos el largo plazo como horizonte.
Semanas atrás el tipo de cambio sufrió un incremento al pasar de $16,70 hasta tocar los $17,33 por dólar. Este tema fue tapa durante algunos días de los principales medios de comunicación, nadie reparó en que estos primeros 6 meses del año el tipo de cambio registra un atraso real de 3,6% y que a esta altura debería estar cercano a $17,90 (esto surge de tomar el tipo de cambio al 30/12/2016 y aplicarle la inflación acumulada). Nuestro comportamiento es reflejo de nuestras experiencias personales y colectivas por lo cual es fácil entender la reacción colectiva entorno a una pequeña suba del tipo de cambio.
Este ejemplo básico de nuestra economía cotidiana muestra como una gran porción de la sociedad tiende a actuar con un alto sentido especulativo ante movimientos irrelevantes de ciertas variables económicas. Y lo preocupante es que este comportamiento se observa en todos los actores sociales, desde el empresariado, pasando por la política hasta llegar al ciudadano común y corriente. Cada uno actúa pensando en obtener el mayor beneficio de la coyuntura sin sopesar el impacto de dicho accionar en el mediano y largo plazo, generalmente negativo para el porvenir de estos mismos actores.
Es responsabilidad de nuestro Gobierno fortalecer las Instituciones y de la Justicia que el sistema legal nacional sancione con celeridad a los actores que no cumplen con el mismo. De esta forma, y con el paso de los años, es que se logrará generar la confianza necesaria que modificará esta perversa, y en algún punto, autodestructiva forma de actuar que muchos tenemos respecto en nuestro proceder cotidiano.
Joaquín Meda, Economista, para Gualeguay21

25 agosto, 2026 7:14 pm/
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