Dicen que cuanto mayor es la vanidad de los hombres, tanto mayor es su frustración frente a cualquier traspié, y esta, se sabe, no duda en manifestarse agresivamente. Parece ser que en política no sería diferente, menos aún en el caso de un contundente castigo propinado por la sociedad como el de los pasados comicios.
Tan es así que, en cada oportunidad que unos y otros tuvieron la palabra, el bloque de Cambiemos, coherente con su responsabilidad sobre los resultados electorales, propuso democracia y tolerancia política, pero el bloque liderado por el Senador Ángel Giano se aferró al mismo discurso que los llevó a la catastrófica derrota, pero agravado por un marcado encono o enojo.
En este sentido, desde el inicio de la sesión primó en los oficialistas el mismo rencor y odio que los caracterizaba durante la campaña, enfocado en sus pares de Cambiemos en general y en la figura del Sr. Presidente de la Nación en particular, pero con más violencia, la cual se hizo evidente en las actitudes nerviosas de quienes se ven como perdedores en lugar de entenderse como afortunados protagonistas de la democracia.
En sus alocuciones, los legisladores del Frente para la Victoria, olvidando que fueron los artífices del peor resultado electoral sufrido por el justicialista en años, se concentraron en la misma queja y el mismo reclamo de siempre, mientras que el bloque de Cambiemos solo respondió proponiendo trabajo conjunto y responsabilidad política en pos de una mejor provincia y un mejor bienestar para los entrerrianos.
Si bien se desconoce el origen de tan exagerada reacción, se puede pensar que, tal vez, Giano y compañía esperaban que Cambiemos saliera facturando su contundente conquista electoral, tal como ellos hubiesen actuado, y, por eso, entendieron que no había mejor defensa que un buen ataque, y salieron al ruedo con los tapones de punta.
Lamentablemente, resulta evidente el dolor político que afecta al oficialismo entrerriano, tal vez agravado por el hecho de que hasta el tradicional bastión peronista del propio Giano, Concordia, esta vez los rechazó sin contemplaciones, a la vez que su conducta lleva a sospechar que la histórica capacidad del peronismo de reinventarse a partir de las derrotas ya no es la de antes. O, tal vez, este no es un peronismo de verdad.
Más allá de esto, anecdótico si se quiere, los legisladores oficialistas deberían pensar que hay dos años por delante, y que el pueblo entrerriano ha sido más que claro: No a la agresiva cháchara de siempre, ocupada más en lastimar que en construir, y sí a la nueva política del trabajo conjunto, con transparencia, solo interesado en el bienestar de los entrerrianos y su provincia, y no en el interés particular de sus dirigentes y su perpetuación en el poder.
De no cambiar de actitud el bloque de Giano, difícilmente puedan afrontar el desafío que enfrenta todo el peronismo provincial de cara, ya, al 2023.
Norman Robson para Gualeguay21

29 abril, 2026 5:23 am/
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