Ese día, desde la mañana, se realiza una Jornada de encuentro y reflexión de todos los sacerdotes con el obispo. Como todos los años durante la mañana se dedicará un espacio para la reflexión espiritual y Adoración al Santísimo que estará a cargo del Cardenal Estanislao Karlic, Arzobispo emérito de Paraná. Por la tarde se realizará la elección de los nuevos integrantes del Consejo Presbiteral para el período 2012-2014 y se concluirá con una celebración penitencial.
La Misa crismal que el obispo concelebra con los presbíteros de las diversas zonas de la diócesis, y dentro de la cual consagra el Santo Crisma y bendice los otros óleos, es considerada como una de las principales expresiones en las que se pone de manifiesto la plenitud del sacerdocio del obispo y la estrecha unidad de todos los presbíteros con él. “Con el santo crisma consagrado por el obispo, son ungidos los nuevos bautizados y son signados los que son confirmados. Con el óleo de los catecúmenos se prepara y se dispone a éstos por el bautismo. Finalmente, con el óleo de los enfermos, éstos son aliviados en su enfermedad.” (Pontifical Romano)
La liturgia cristiana ha hecho suyo el uso del Antiguo Testamento, según el cual los reyes, sacerdotes y profetas eran ungidos con el óleo de la consagración, pues ellos prefiguraban a Cristo, cuyo nombre significa precisamente “Ungido del Señor”. “De manera semejante el santo crisma significa que, por el bautismo, los cristianos fueron injertados en el Misterio Pascual de Cristo, han muerto, han sido sepultados y resucitados con Él, hechos partícipes de su sacerdocio profético y real. El crisma es también un signo de la unción espiritual del Espíritu Santo que les es dado a los cristianos en la confirmación. El óleo de los catecúmenos prolonga el efecto de los exorcismos ya que fortalece a los bautizados para que puedan renunciar al demonio y al pecado, antes de acercarse a la fuente de la Vida para renacer en ella. El óleo de los enfermos cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, sirve de remedio para las enfermedades del cuerpo y del alma y permite a los enfermos soportar con fortaleza, combatir sus males y alcanzar el perdón de sus pecados.” (Pontifical Romano).
Durante esta celebración los sacerdotes también realizan la renovación de las promesas que efectuaron el día de su ordenación. Al final de la misa el obispo entregará los óleos a cada una de las comunidades parroquiales de la diócesis.
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