La maquiavélica pieza escénica comenzó poco antes de las diez cuando, poco a poco, los actores se fueron concentrando en el portón norte del establecimiento, donde la Secretaria se hacía presente para realizar una nueva inspección de rutina, la cual debía ser acompañada por la empresa clausurada y el municipio debía habilitar los ingresos.
Cabe remarcar que no es la primera inspección que se realiza con la planta cerrada y, en las últimas oportunidades, esta rutina se realizó normalmente con la sola presencia de una unidad de tránsito que acompañó a la responsable técnica de la clausura y la operación solo demoró una hora.
Pero por alguna serie de razones misteriosas, de esas propias de las novelas de medio pelo, parece que alguien entendió que era conveniente poner en escena un sainete de regulares proporciones que impida la toma de muestras y embarre cualquier intento de vínculo entre los actores.
Primer Acto: La dulce espera
A la hora señalada, gran parte de la compañía estaba en el lugar menos, como es ya una costumbre, la informalidad municipal, que se hacía rogar reservándose para una soberbia entrada en acción.
Mientras Raffo insistía en tratar de que Erro le atienda el celular, los ambientalistas se concentraron a un lado, los de la empresa bien del otro lado, el funcionariado provincial por el medio, y la prensa picando en uno y otro grupo realizando su trabajo, componiendo una lamentable escena que refleja la realidad de esta sociedad.
En una de las entrevistas al Secretario, luego de explicar que estaba en Gualeguay para realizar los controles correspondientes para luego reunirse con el Foro Ambiental, manifestó de forma contundente que para la Nación y la Provincia esa planta estaba perfectamente habilitada y, por otro lado, el titular de la empresa declaraba que lamentaba que nunca hubiera podido conversar con los vecinos.
Esto descolocó a varios ambientalistas que pretenden que la Secretaría erradique de forma urgente y compulsiva la planta de la zona y ayudó a calentar un poco el ambiente.
Segundo Acto: El show de Alle
El demorado arribo de la legión comunal fue liderado a viva voz por la Secretaria Técnica Dra. Graciela Alle, secundada por los secretarios Mariano Iturbe y Jorge Arias, repartiendo intempestivamente órdenes e instrucciones a los funcionarios provinciales, a la gente de la firma, y a los mismos ambientalistas.
Más allá de la falta de respeto y la insolencia propias de esta funcionaria, llamó graciosamente la atención las exigencias de la misma, las cuales ponían en total evidencia su ignorancia sobre el tema, los procedimientos, y, sobre todo, sus propias responsabilidades, ridiculizando el protagonismo municipal.
O sea, la Dra. Alle impartía órdenes a diestra y siniestra sin tener la menor idea de lo que se debía hacer en el lugar, lo que sirvió para agregar un poco más de calor al ambiente.
Para no ser menos, el Secretario Arias se perfiló con algunas vociferaciones hacia la gente de Quimiguay, siempre inconsistentes, contrastando con el Secretario Iturbe que se mantuvo dibujado durante toda la obra.
Con estas actitudes ya se insinuaba que la jerárquica troup municipal, compuesta por la jueza de faltas y los dos secretarios, solo había sido comisionada para desestabilizar el encuentro y así demorar cualquier intento de reapertura de la planta.
Tercer Acto: El pozo violado
Hasta ahí no todo estaba dicho y faltaba la frutilla del postre.
La escena de la Dra. Alle gritando que todas las fajas habían sido violadas contribuyó a que las intenciones municipales se fueran desnudando rápidamente.
No solo porque era mentira, ya que la mayoría de las fajas estaban intactas, sino que se escaparon algunas presunciones inadecuadas que muy sutilmente ponían en duda el actuar de la Secretaría y de la empresa anfitriona.
Lo cierto era que, por un lado, alguien o alguienes habían o habían violado el sólido sistema de cierre de uno de los pozos freáticos y, por el otro, alguien había roto una ventana que permitía ingresar a la administración de la planta.
Si bien la rotura de la ventana puede ser imputada a cualquier ratero, la violación del sólido sistema de seguridad del pozo ya demuestra otras intenciones si o si vinculadas con la situación actual de la empresa.
Ante esto, si se piensa que ante una nueva batería de análisis positivos podía abrirse la planta, difícilmente se pueda sospechar de los titulares de la planta como autores de este hecho.
En realidad, con el tiempo que lleva parada la planta, no existía riesgo alguno sobre la tima de muestras, hecho que fue corroborado técnicamente y hacía que la inspección no fuese más que un trámite.
Cuarto Acto: La interpelación
Las distintas escenas producidas a lo largo de los primeros actos fueron minando violentamente la relación generando roces y enfrentamientos verbales entre casi todos los actores.
La empresa llamó a la policía, algunos vecinos pusieron en claro algunos aspectos, otros se manifestaron de otra forma, los humores se enrarecían y el Secretario suspendió la inspección para continuar con sus actividades y cumplir con la pautada reunión en el CIC.
Así fue que la gente del Foro se reunió en la oficina superior de ese establecimiento rodeando a los funcionarios provinciales de la Secretaría y a los dos secretarios municipales.
Esta vez, la Dra. Alle ya no estaba presente, pero por parte del Foro una nueva integrante asumió un protagonismo similar, aunque de una graciosa y pausada vocalización, con el mismo desconocimiento y animo destructivo que la anterior.
En esos términos se desarrolló una típica conversación de sordos, donde cada uno, de ambas partes, se aferró a su discurso estéril sin contribuir en nada a una solución del problema.
Lo único cierto de este entrevero fue que la Secretaría de Medio Ambiente recibiría del Municipio el expediente de la clausura de Quimiguay y esta se expediría en un plazo menor a 15 días.
Respecto a esto, Raffo dejó claro un par de veces que este expediente sería evaluado técnicamente desde lo químico y lo legal, insinuando que probablemente al Foro no le guste sus conclusiones.
A esta altura se puede imaginar cualquiera cual será el resultado de la evaluación provincial, lo que significará un nuevo comienzo en lo mismo.
De esta forma, todos los actores pueden perpetuar la tragicómica novela sin que a nadie le importe una solución concreta y sustentable al problema.
Conclusiones
Como vecino de esta ciudad siento indignación al tener que dales la razón a un funcionario provincial que dice que esa planta está perfectamente habilitada, y a un empresario que dice que los vecinos jamás hablaron con él.
También como vecino, siento vergüenza de que mi sociedad no pueda llevar adelante una gestión de resolución actuando de acuerdo a la ley, comportándose dignamente y sin caer en funcionalismos inútiles.
Por último, siempre como vecino, pienso en el irresponsable e irrespetuoso actuar del funcionariado municipal servil a los intereses políticos mezquinos de una interna y en desmedro de los intereses populares y me embarga la tristeza.
Sigo convencido de que para lograr resultados positivos sustentables en el tiempo hay que trabajar.
Norman Robson para Gualeguay21

















