¿Porque un antes y un después?
Hasta ahora el turismo nacional venía evolucionando a los ponchazos gracias al esfuerzo y dedicación de actores convencidos en el potencial del sector pero sin un ordenamiento técnico ni una planificación estratégica.
En este marco, y especialmente en la última década, la explosión turística sirvió para instalar la actividad en las mesas dirigentes de todo el país exponiendo sus beneficios ante todo el concierto político y social.
Así fue que algunos supieron leer la situación de la forma correcta y acompañaron esta evolución aportando conceptos y herramientas que orientaron el crecimiento turístico hacia un desarrollo que pretendía ser sustentable.
Pero ante un balance honesto y realista de la actividad, a pesar del furor vigente, las debilidades y las amenazas aún superaban ampliamente a las fortalezas y las oportunidades.
Como los aspectos negativos del sector se concentraban en la deficiencia técnica, la improvisación, y la ausencia de conciencia política, el desafío era, y es, profesionalizar el sector y dotarlo con herramientas de gestión que le permitan planificar y ejecutar políticas consensuadas entre el estado y la sociedad.
Esto era así tanto a nivel nacional, donde entidades convencidas de la imperiosa necesidad de encarar ese desafío pujaban con otras que, arrogándose una exclusiva autoridad en la materia, estaban más aferradas al pasado, como a nivel provincial y comunal, donde las sectoriales insistían en convencer a sus gobiernos de aceptar los desafíos.
En este marco, algunas entidades, tomaron el toro por las astas y actuaron a la altura de las exigencias del caso, y lo hicieron sin actitudes mezquinas sino, muy por el contrario, con una amplitud y un pluralismo dignos de destacar.
El resultado de este Foro en particular, y la propuesta de CAME en general, son los principales exponentes de esta movida que, a pesar de una absurda resistencia política que prohibió negligentemente a sus cuadros la participación, lograron un contundente acompañamiento de más de 1500 dirigentes de todo el país que avalaron la necesidad de políticas superadoras.
Por eso el Foro marca un antes y un después.
De acá en adelante no hay espacio para grandes deliberaciones, ni siquiera para fumatas, el turismo argentino, liberado de colores políticos, y convencido de que turismo somos todos, se pronunció, a través de su asistencia, demandando de forma urgente un proyecto turístico nacional a la altura de las circunstancias expuestas.
En primera instancia, el reto, a partir de este Foro, es que todo el espectro turístico nacional asuma la importancia de este desafío y se arremanguen para trabajar codo a codo en ese sentido.
eso es lo que se viene.
Definitivamente, turismo somos todos, trabajadores, empresarios, dirigentes, políticos, funcionarios…
Kioscos, hoteles, petroquímicas, almacenes, estancias, frigoríficos, restaurantes…
Turismo somos todos, los García, los Anchorena, vos y yo, y todos debemos ponernos a trabajar en este sentido…
Norman Robson para Gualeguay21

















