Comedores escolares: Escándalo pone en peligro el servicio

Tiempo atrás, profundamente preocupado por el hambre del pueblo, el Estado entrerriano le dio una tarjeta a cada escuela de la provincia para que cada director financie el comedor según pautas claras, aunque sin mucho control, ya que eso estaba en manos de puestos políticos. Un día, hace poco, después de casi un año en el poder, el nuevo gobierno descubrió ésto, se rajó las vestiduras, y lo resolvió “de una”. Pero para qué hacer bien las cosas si se pueden hacer mal y con algo de daño. Con algo de incapacidad, y algo de malicia, fiel a su costumbre, el Gobierno hizo un nuevo papelón que pone en riesgo el servicio de comedor, indispensable para los mas vulnerables.

Si bien no se sabe cuando exactamente lo descubrieron, sí se sabe que, a fines de septiembre, comenzaron a realizar “rigurosas inspecciones” a los establecimientos escolares con servicio de comedor a sus alumnos. Como todos se manejan de la misma forma, con las mismas inevitables desprolijidades o irregularidades, tampoco se sabe bien porqué se filtró a la prensa el caso de una escuela en particular: la Falucho de Gualeguay. Tal vez se eligió a la suerte, o, tal vez, por alguna cuestión interna con su directora. Pero lo cierto es que se hizo maliciosamente público.

De ese modo, Entre Ríos Ahora publicó el 9 de octubre que en una escuela los números no cerraban, y que se trataba de la Escuela N° 75 Antonio Ruiz Falucho, de Gualeguay. Lo que dice la nota es que se descubrió que no coincide lo que se compra para preparar a diario el almuerzo de los alumnos con lo que finalmente cocinan y comen los chicos. “Hay, además, inconsistencias importantes entre las facturas y los consumos”, agregó el medio digital. La información provenía de la Dirección de Comedores Escolares según un supuesto relevamiento realizado entre agosto y septiembre de 2024.

Según el artículo, replicado por otros medios, se detectó la existencia de remitos de compras de varios proveedores, los cuales, en algunos casos, presentan irregularidades, y se concluyó que, “teniendo en cuenta toda la documentación analizada, se puede deducir que la administración de los fondos asignados a dicho establecimiento no se estarían siendo administrados bajo las normas determinadas por la Dirección de Comedores”. Finalmente, el artículo habla de que acudirán a la Justicia con una denuncia penal si los responsables no aclaran satisfactoriamente lo ocurrido.

Lo más curioso de todo esto es que “las normas determinadas por la Dirección de Comedores” fueron comunicadas a las escuelas, por primera vez en la historia, en la Circular N° 18 del 8 de octubre de este 2024, un día antes de la nota en la prensa. En la misma se instruyó a los responsables de las tarjetas Sidecreer, los directores, que hacer y no hacer en los procesos de compra de mercadería para los comedores. Dicho de otro modo, algunos directores se enteraron del tema por la nota de Entre Ríos Ahora, viralizada a través de las redes, antes que por la Circular, que siguió los canales burocráticos.

Tal es la ridícula alevosía de la Circular que, en el último punto, amenaza a los responsables de las tarjetas con que, si no se cumple con lo ordenado, se procederá a quitárselas. Medida por cierto tan improcedente como inútil, ya que, ante la situación generada, nadie quiere hacerse cargo de la tarjeta.

Por otro lado, también vale destacar el carácter impracticable de lo instruido en la Circular, con órdenes propias de quienes desconocen absolutamente la realidad de una escuela, y las responsabilidades de sus autoridades. Así lo dejan claro estos mismos en sus testimonios, donde recuerdan que jamás han sido informados, formados o capacitados para gerenciar un comedor escolar, ni cuentan con el tiempo que esa tarea exige. “Los docentes están preparados para enseñar, no para cocinar”, afirman.

En el mismo sentido, aclaran que, durante el último trayecto de formación para el examen de oposición para directores (Res 1297/22), nunca, en ningún módulo o espacio, se los capacitó para la administración de comedores, y remarcan que, en los roles y funciones establecidos en dicha resolución, no se incorpora la responsabilidad de garantizar el servicio de comedor.

En la misma línea, advierten que el personal de cocina no tiene capacitación, ni herramientas, para cumplir con lo que las circulares exigen, ni tampoco están formados en cómo realizar el cuaderno de menú diario, calcular porciones, precios unitarios, etcetera, a la vez que recuerdan que esta situación se le ha planteado reiteradamente a la coordinación de comedores, recibiendo por respuesta que es responsabilidad del director.

Por último, si bien reconocen el espíritu de la Circular y que es necesario generar transparencia en la rendición de los montos destinados a los comedores, las autoridades escolares descubrieron el “peligro” que significa hacerse cargo de algo para lo cual no están preparados, ni cuentan con el tiempo y los recursos necesarios. Así es que consideran que el sistema debería arbitrar los medios para que la administración de este servicio se realice por un personal calificado y dedicado exclusivamente a ello.

A partir de todo este escándalo, originado en la impericia y/o malicia política del propio Estado, a través de su Consejo General de Educación y su cadena de responsables, el cual solo ha logrado que nadie se haga cargo de la provisión de mercadería para los comedores y, por ende, que se suspenda el despacho de comida a los alumnos.

Norman Robson para Gualeguay21

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