Frente a una temporada baja de pronóstico reservado, los prestadores turísticos entrerrianos, nucleados en la CET, comprueban que, aunque nutrieron técnica y políticamente la cartera provincial, el gobierno de Frigerio juega con ellos como lo hicieron Bordet y compañía. Esto resulta de leer el reciente comunicado de la gremial, y la apurada respuesta de la Secretaría provincial, y ni hablar de revisar el año y medio de gestión. La traición duele.
El comunicado de hoy emitido por la Cámara Entrerriana de Turismo apunta contra el gobierno provincial porque, solapadamente, aumentó el costo de la energía, a partir de junio, entre un 4,6 y un 8 porciento según la tarifa contratada. Es que, días atrás, había salido a
anunciar, con demagógicos bombos y platillos, que bajaba la tasa de fiscalización del EPRE, para residenciales y comerciales, del 1,8 al 0,8 porciento.
En este comunicado, la CET reconoce que hay complejos de cabañas y bungalows, pequeños hoteles y residenciales que diariamente salen a la venta en ciudades que supieron ser prometedoras, a la vez que añora aquellas épocas cuando se invertía en el sector turístico como fondo de retiro, y el Estado acompañaba a los inversores garantizando estabilidad y bienestar a futuro.
Sin dudas que las cosas hoy distan enormemente de aquel ideal, el cual soñaban alcanzar con la gestión de Jorge Satto y Sebastián Bel, ambos otrora “comprometidos” dirigentes de la CET, desde hace año y medio al frente de la Secretaría de Turismo entrerriana.
En este presente, mientras el sector turístico no recibe reservas, ni siquiera consultas, para los próximos fines largos, y la presión fiscal los asfixia, les llega el aumento de la energía eléctrica. Con irónica analogía bien la llaman “la estocada final”, y señalan: “El costo de energía más alto del país, manejado y fijado por quienes cobran los sueldos más altos de la provincia”.
Claro está que las mieles de la función pública producen amnesia cívica, política y moral.
Pero nada de todo ésto debería sorprender a los dirigentes de la CET, ya que, en un año y medio, 18 meses, poco y nada se hizo por el turismo entrerriano, más que circo y mucho pan para pocos. Cero promociones, cero laburo en desarrollo, y, por ende, cero resultados.
Ahora bien, lo más representativo de todo ésto es lonque pasa con el Ente Mixto, antes férreamente militado por Satto y compañía con el argumento de que era vital pars el bla, bla, bla, y hoy está pintado por decisión exclusiva del Gobierno a su cargo.
No hay sorpresas en esto. Ni la falta de fondos (desde hace año y medio), ni las promesas incumplidas (desde hace un año y medio), ni el plagio de ideas (desde hace año y medio), ni nada.
La conclusión a la que llegó la CET recién hoy es triste y lamentable, pero no inesperada: “Lo que ni una pandemia pudo lograr, hoy lo están consiguiendo los políticos que vinieron a cambiar nuestra vida”.
Un párrafo aparte merece la “reacción” del gobierno con su única herramienta politica: su sector de prensa. A poco de difundido el comunicado de la CET, salió con la noticia de que “el gobierno provincial trabaja con el sector turístico para facilitar el acceso a beneficios fiscales”, y a pedirle a sus medios amigos que lo publiquen de inmediato. Patético.
Solo queda rezar para que la CET aprenda de todo ésto a discernir entre quienes son aquellos que siempre estuvieron del lado de la actividad turística, y quienes los que no.
Norman Robson para Gualeguay21


















