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A pesar de la política de alfabetización tan pregonada con bombos y platillos, en el silencio burocrático de las resoluciones avanza en Entre Ríos el cierre de centros educativos que no tengan populosas matrículas. Según lo que se observa en las últimas notas de la Departamental de Escuelas local a sus supervisiones, se apunta a cerrar algunos centros educativos de jóvenes y adultos e, incluso, bajar de categoría a escuelas primarias, con las consecuencias que eso tiene. Contradicciones insólitas.
La educación entrerriana creció a la sombra de la idea peronista de que “donde haya una necesidad hay un derecho y allí debe estar el Estado”. Pero parece que aquello se terminó y llegó la nueva política del “si naciste en el lugar equivocado, o en condiciones desfavorables, jodete”. Así, el acceso a los derechos ya no sería una cuestión de Estado.
Así lo demuestra la nota oficial de la Directora Departamental Patricia Aguiar dirigida a la supervisión de la modalidad jóvenes y adultos, solicitando “refuncionalizar” cuatro centros antes del 30 de junio, entre otras razones, por supuesta falta de matrícula según el sistema SAGE. Se trata de los centros educativos del CIC, de Barrio Norte, de Puerto Ruíz y del Quinto Distrito.
En esta misiva, la Directora Aguiar, “considerando la necesidad de refuncionalizar Centros Educativos”, manifiesta su intención de “establecer el cese con fecha 30/06/2025 de los cargos” en los centros mencionados. Pero lo extraño es que la funcionaria se funda en la Circular 08/2025 DEJA, la cual solo manifiesta “la necesidad de contar con información actualizada de los Servicios de Educación Primaria dependientes de la Educación de Jóvenes y Adultos” en el sistema SAGE.
A nivel provincial, se trata de la intención de cesar 60 centros educativosde jóvenes y adultos en toda la provincia.
Pero ésto parece que no sería suficiente para la directora, ya que notas similares, de igual tenor, fueron enviadas también a otras escuelas primarias, una también en Puerto Ruíz, y la otra en uno de los distritos. Por lo menos eso es lo que se sabe, aunque no se descarta que pueda haber otras. Así, la angustia hoy desvela a los alumnos, familias y docentes vinculados a estos servicios educativos, de Gualeguay, y de toda la Provincia.
Lo contradictorio de todo esto es que, al mismo tiempo, desde Nación y Provincia se embanderan con sendos discursos en favor de la bendita alfabetización. Por un lado, dicen querer alfabetizar y, por el otro, dicen querer cerrar aulas y cesar maestros. O se trata de un estúpido error o la alfabetización es otro elocuente cuento del tío.
Ahora bien, se sabe que la gestión de Frigerio, a pesar de los apremios financieros, no recortó gastos en la Provincia, sino que trató, y aún trata, de apropiarse de cuanta caja esté a su alcance. Pero la necesidad tiene cara de hereje, y parecería ser que se ha decidido a recortar gastos.
Si esto es así, no resulta descabellado pensar que Frigerio haya mandado a Alicia Fregonese, presidente del CGE, a recortar gastos donde sea que encuentre poca matrícula y que lo haga lo más disimuladamente posible, pues el no quiere asumir el costo de recortar gastos en la política.
Solo cabe esperar que, a diferencia de lo ocurrido con el Iosper, los entrerrianos puedan detener esto, pues nuestra educación está demasiado esquilmada para soportar estas cosas.
Norman Robson para Gualeguay21


















