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El Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, la mayor autoridad judicial de la provincia, dispuso que quedara libre el condenado por el homicidio de Jesús Fernández en la madrugada del primero de enero de 2022, encontrado culpable al cabo de un juicio por jurados a fines de aquel año. Lo mandó a la casa para que espere allí que esa misma autoridad decida si deja firme o no su condena. El Tribunal local, por lo menos, le puso una tobillera. Más tecnicismos convenientes para beneficio de unos y castigo de otros.
El 1 de junio de 2023, el Tribunal de Gualeguay, en un juicio por jurados qué tuvo al Dr. Cadenas como juez, al no haber dudas sobre su responsabilidad en el homicidio de Jesús Fernández, declaró culpable a Luis Francisco Armando Tellechea, lo condenó a Cadena perpetua, y lo dejó en prision preventiva hasta que la sentencia quedara firme.
Fueron acusadores en aquella causa la fiscal Dra. María Delia Ramírez Carponi, primero, y el Dr. Rodrigo Molina, después, acompañados por el Dr. Javier Ronconi como querellante, a quien luego del juicio sucedería el Dr. Ricardo Monzon, mientras que la defensa estuvo en manos del Ministerio Público, a cargo de la Dra. Susana Alarcón.
Desde entonces, luego de la primera sentencia, se recurrió a casación, donde se confirmó la sentencia dictada en primera instancia por la Cámara de Gualeguay. Luego de aquel revés, a fines de aquel año, se hicieron cargo de la defensa los dres. Juan Eduardo Brondo y Constanza Agostina Bonazzola, quienes recurrieron a instancias extraordinarias.
Si bien el Superior Tribunal de Justicia, nuevamente, confirmó la condena del tribunal de origen, como los defensores insistieron en el reclamo, hoy la causa quedó en revisión del Superior, quien ordenó, a pesar de todo lo obrado y actuado, que el Tribunal de Gualeguay dejara en libertad a Tellechea hasta tanto la sentencia quedara firme.
En síntesis, el Superior, quien tiene en sus manos decidir si Telleche está o no bien castigado, se toma su tiempo y, mientras tanto, ordena que el posible asesino quede en libertad.
Milagrosamente, en la noche de ayer miércoles, en una audiencia celebrada en la planta alta de los Tribunales locales, se obedeció lo instruido por el Superior, y lo mandaron a esperar la definición en la casa, pero, por lo menos, con una tobillera.
En definitiva, la máxima autoridad judicial de la provincia dejó en libertad a un condenado a perpetua por homicidio, con la condena dos veces confirmada, para que espere que esa misma autoridad se decida a confirmarle o no la pena.
Seguramente, deben existir excusas técnicas que justifique esta medida, así como otras podrían justificar lo contrario. O sea que el problema no está en las leyes, sino que está en quienes las interpretan.
Escalofriante.
Norman Robson para Gualeguay21


















