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El Dr. Telémaco Susini nació en Buenos Aires el 27 de enero de 1856 y falleció allá el 1 de junio de 1936. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires, y, al recibirse, su tesis abordando el empacho marcó el comienzo de una extraordinaria carrera. Al ir a perfeccionarse a Europa, Susini fue discípulo de Luis Pasteur y de Robert Koch, justo cuando ambos competían por crear una vacuna contra el ántrax, razón por la cual, una vez de regreso, investigó el carbunco del ganado que asolaba las pampas y descubrió que era causado por el mismo patógeno.
En el viejo continente, también se especializó en otorrinolaringología, y, a su regreso, fue el primer especialista y docente del país, a la vez que fue director de la Asistencia Pública marcando una mejora trascendental del servicio gracias a los conocimientos adquiridos del otro lado del océano. Tal fue su revolucionario aporte a la medicina, que fue 30 años profesor titular de la cátedra de Anatomía Patológica, de la cual nació el lo que hoy se llama Instituto Susini.
También vale destacar que cultivaba un profundo sentir anticlerical, al grado de que fue, a sus 19 años, uno de los estudiantes universitarios que lideró las manifestaciones que terminaron con el incendio del Colegio del Salvador, en 1875, y luego, en 1918, fue uno de los protagonistas de la Reforma Universitaria, reconocido por el propio Irigoyen. Finalmente, en 1919 publicó su libro “Los problemas sociales y la Iglesia Católica”.
Por último, y más allá de su enorme legado científico, Susini fue un importante protagonista de la historia de Gualeguay, su lugar en el mundo. En 1890 se casó acá con Enriqueta Laurencena, con quien tuvo 11 hijos, de los cuales el mayor fue Enrique Telémaco Susini, un genial médico, músico, cineasta y extraordinario hombre de radio. Por entonces, compró la estancia La Enriqueta, y fue uno de los artífices del hospital San Antonio, al conseguir que su amigo, el renombrado arquitecto Juan Buschiazzo, se hiciera cargo de la monumental obra.
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