Frente al arrebato realizado por menores que terminaron arrastrando a su víctima, muchos opinaron qué hay que meterlos presos para terminar con ese problema. Pero muchos desconocen qué así no se resuelve el problema. Ante todo, vale aclarar que no se trata de una opinión personal, sino de lo concluido por estudios de profesionales de distintas disciplinas y signo. Del mismo modo, las medidas son solo mediáticas, sin intención alguna de resolver el tema.
De este modo, y para comprender el problema en toda su dimensión, en primer término, hay que tener en cuenta que la generación y proliferación de delincuentes menores de edad es matemáticamente potencial, y su volumen supera varias veces la capacidad de las cárceles. O sea que la idea no es practicable, es puro discurso.
En segundo término, hay que considerar que es un problema de conducta que nace en el seno familiar moderno y vulnerable, donde los gurises, a temprana edad, y por ausencia de presencia mayor, huyen a la esquina donde son apresados por la droga y alistados en el delito para costearla. Eso crece día a día.
En tercer término, también resulta de cualquier análisis básico que la cantidad de gurises que se puedan apresar por mes, nunca alcanzará, ni cerca, la libre llegada de nuevos gurises, ni de nuevos adictos, ni de estamentos nuevos soldados.
Por último, y en cuarto término, es preciso que la sociedad entienda que la lucha contra el narcotráfico de la que el Estado hace gala, y el costo que esta demanda, es solo una excusa para no luchar contra el consumo, el verdadero origen del problema, y del negocio, absolutamente liberado.
De esto surge que la problemática de la delincuencia infantil solo se resuelve con una presencia activa y coordinada del Estado e instituciones intermedias en el origen del problema, en el hogar, luchando allí efectivamente contra la droga.
Ahora bien, como esta solución social demoraría, y el problema es inmediato, se deben buscar soluciones urgentes centradas en un castigo justo y restaurativo para el autor y también para sus padres, haciéndose cargo ellos de los daños, con trabajo comunitario real, tratamiento por adicciones obligatorio, y otras medidas que puedan corresponder y sumar.
Norman Robson para Gualeguay21


















