En la noche de ayer, el Concejo Deliberante, en sesión, votó por unanimidad darle tratamiento el jueves a la remoción de Gabriel Estapé de su cargo de Tesorero. El ánimo unánime es proceder con las pretensiones del Ejecutivo, sin atender una serie de cuestiones que deberían considerarse antes de tomar una decisión. Los hechos, otras consideraciones, y conclusiones.
Los hechos
El pasado lunes, el Ejecutivo elevó al Concejo Deliberante un apurado y desprolijo proyecto para remover rápidamente a Estapé de su cargo, ya que el contador municipal, ante escribano, encontró irregularidades. Ahora bien, el proyecto se fundó en un informe técnico del Contador, y en otro de Legal y Técnica, pero no señala en ningún lado que haya un faltante concreto de dinero, ni se menciona que se le haya labrado el sumario correspondiente.
En el proyecto se puede apreciar un detalle de los muchos faltantes y sobrantes detectados por los arqueos de caja realizados la semana pasada, y se describen los bienes públicos devueltos a Legal y Técnica por Estapé al ser apartado del cargo.
Vale destacar que, entre todo esto, se detectó en un arqueo un retiro de 1,5 millones de pesos con su correspondiente recibo firmado por el Tesorero, pero que este comprobante no estaba en el arqueo siguiente porque ya había sido reintegrada la suma. Del mismo modo, al devolver los bienes públicos en su poder a Legal y Técnica, Estapé reintegró casi 700 mil pesos en efectivo.
Ahora bien, no se menciona en el proyecto que existiera en algún momento, o aún exista, un faltante total de dinero en efectivo o en valores, y ni siquiera se explica en el proyecto a qué obedeció, según el propio Tesorero, ese dinero público en su poder, ni a qué obedeció el retiro con un vale.
Por último, tampoco se ha labrado aún, a casi una semana de los hechos, el debido sumario administrativo que amerita un caso de estas características.
Otras consideraciones
A lo expuesto anteriormente, como eso de que no se determinó un faltante concreto, de que el acusado no explicó las supuestas irregularidades, y de que no se labró aún sumario alguno, se suman otras aspectos que deben ser consideradas.
La Ley 10.027. El artículo 140 establece que compete al Tesorero la custodia de los fondos municipales, los que diariamente debe depositar, y que éste es el responsable de las cobranzas, depósitos, pagos, transferencias, etcétera, debiendo generar diariamente la información pertinente. A la vez, no deberá pagar nada sin el visto bueno del contador. Por otro lado, el artículo 141 dice que el contador y el tesorero no podrán ser separados de sus cargos sin el acuerdo del Concejo Deliberante por mayoría absoluta de sus miembros.
El rol del Tesorero. El cargo de responsable de la Tesorería no es un puesto común, ni un cargo político, sino que tiene un rol operativo a cargo del dinero público y, a la vez, tiene un rol de contralor sobre el movimiento del mismo. Tal es así que es un cargo que trasciende las gestiones, a la vez que su nombramiento y remoción debe ser aprobada por el Concejo Deliberante.
Estapé. Este funcionario lleva unos 18 años al frente de la Tesorería, no solo sin nunca haber sido cuestionado, sino habiendo cumplido siempre sus roles, al grado de denunciar a un intendente que había roto la cadena legal del dinero.
Consecuencias. Si todo esto prospera de forma irregular, tal como se está llevando adelante, y se termina en una injusticia producto de alguna interna o lo que fuera, un juicio le costaría al pueblo, no a los funcionarios ni a los concejales, un monto millonario.
Conclusión
Se concluye de todo esto que existe un extraño apuro en remover al funcionario sin un justo y debido proceso. Tal es así que el Concejo decidió avanzar en esto con el apoyo de todos los concejales sin importarles la Justicia. Su remoción sin la información necesaria podría significar una injusticia.
Norman Robson para Gualeguay21


















