Aunque tardó tres años en darse cuenta, hoy, la misma gestión municipal lo reconoce titulando: “La Muni no puede sola”, y le pide la escupidera a los vecinos. La cuestión es qué pueden y deben hacer los vecinos. Si bien cuando hay un empleado que no puede cumplir con sus tareas hay que despedirlo y reemplazarlo, en este caso no se puede, hay que esperar que se le termine el contrato, ni tampoco hay algo mejor para reemplazarlo. Gualeguay tiene que aguantar un año tratando de que le cueste lo menos posible, y, a la vez, tiene que construir un reemplazo que la saque de su profundo letargo y retraso.
En una de esos reels que sube a sus redes, la Municipalidad, en su eterno afán de desligarse de sus responsabilidades, coloca una frase que sintetiza la triste realidad de su gestión: “La Muni no puede sola”. Este sincericidio municipal no solo desnuda su profunda impotencia de cumplir con esos deberes, sino que, también, demuestra la ignorancia de sus autoridades sobre cuáles son los deberes de una Municipalidad.
Cabe recordar que la intendencia fue elegida por los vecinos para que la administre, la desarrolle y la ordene. Esos son sus deberes, siendo administrar manejar apropiadamente los recursos económicos de los vecinos; siendo desarrollar promover actividades sociales y económicas que mejoren la calidad de vida los vecinos; y siendo ordenar cumplir y hacer cumplir las normas, entre ellas las que garantizan que las acciones de ningún vecino afecten a otro u otros vecinos.
Para esto, la Municipalidad cuenta con recursos técnicos, humanos y económicos financiados por los propios vecinos, un millar de empleados, varios miles de millones de pesos de presupuesto anual, y toda una infraestructura municipal. No puede sola porque mal administra, no desarrolla, y desordena. O sea que no hace lo que debe hacer.
Por todo esto, si la Muni no puede sola hacer lo que debe, los vecinos deben hacer algo, pues no pueden perder ellos por la incapacidad pública de una gestión que no cumple con sus deberes. Pero, lamentablemente, hay que esperar un año para elegir algo distinto, y, lo peor es que no parece que haya nada distinto para elegir. Se trata de una disputa entre los sellos seudo ideológicos del pasado anterior y del pasado inmediato que quieren volver o seguir en el futuro próximo, cuando entre los dos nos condenaron a este desgobierno.
Ya no valen los sellos partidarios, ya nadie cree más en ellos, la gente sabe que se aprovecharon de esos sellos apara enriquecerse hipotecando el futuro de los pueblos. Quieren alguien que gobierne y los rescate de las consecuencias del pasado.
En síntesis, es cierto que la Muni no puede sola, pero es deber del pueblo hacer una Muni qué pueda. Para eso, el pueblo debe involucrarse y participar. Si o sí. No hay otra. Hay que salir a gritar, a señalar, exigiendo que dejen de improvisar y se ocupen responsablemente de los muchos problemas que no resuelven, y, a la vez, reunirse y sumarse a alguna alternativa que quiera gobernar sin enriquecerse.
Caso contrario, el futuro quedará en manos de alguno del pasado. Tenemos un año para hacer algo.
Norman Robson para Gualeguay21


















