El último sábado fue 8 de diciembre y nuevamente no se inauguró el añorado espacio veraniego dejando a gran parte del pueblo gualeyo sin la posibilidad de disfrutar de su río.
Cabe destacar que el referido balneario, con una historia de casi cien años como lugar de encuentro estival para la sociedad gualeya, lo que lo convierte en uno de los espacios más arraigados al sentimiento gualeyo, hoy se encuentra destruido y abandonado por el propio estado municipal que aspira a expropiar otro balneario.
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