… y los platos rotos?

En definitiva, se pregunta y pregunta… Ahora quien paga los platos rotos?
Hoy la gente se pregunta quien se hace cargo de semejante problema social, quien se hace responsable de toda esta destrucción, quien le devuelve lo material a aquellos que se quedaron en la calle.
¿Quién devuelve la tranquilidad?
¿Quién le reabre el negocio a aquellos que le saquearon todo? ¿Quién les da una mano al propietario y a los empleados que se quedaron en la calle? ¿El gobierno?
Al gobierno le corresponde brindarnos seguridad, velar por nuestra integridad, y generar un marco que nos garantice que no sucedan estos hechos, pero hoy cientos de comerciantes están esperando que alguien, de algún lado, le dé una respuesta.
Pero nadie aparece, nada se escucha de plan de salvataje, solo culpas y ni siquiera compartidas. La culpa, como siempre, la tiene el otro, el que piensa diferente, el que no está de acuerdo, el que se puso en la vereda de enfrente.
Culpas y más culpas, y sino amenazas y más amenazas de castigos de cárcel, de despidos, etcétera.
Pero nadie se hace responsable, el Gobierno mira para otro lado victimizándose y amenazando a los sectores que reclamaban lo suyo, bien o mal, sectores que estaban hambreados por no poder protestar.
Al cabo de esta situación, los señores gobernantes son tan responsables de lo ocurrido como los son quienes dejaron de cumplir con su deber, pero los primeros son quienes hoy tienen la obligación moral y civil de hacerse cargo.
El poder político debe recordar que los votos no solo brindan derechos, sino que también definen responsabilidades, y a la hora de ser responsables no queda otra que hacerse cargo.
Hoy por hoy la Argentina tiene un amplio sector comercial devastado, saqueado, destruido material y moralmente, que, sin entender todavía como sucedió, ya se pregunta cómo sigue, cómo continua, con que fuerzas sigue adelante, con que ganas, si frente a ellos yace amargamente el trabajo de años.
Un sector comercial que vio destruidos, en segundos, en un abrir y cerrar de ojos, el sustento con familias enteras que ahora quedan sin contención y a la buena de Dios, tragándose su amargura, su desazón, su bronca.
La pregunta del millón hoy es quien paga los platos rotos, y como.
¿De dónde va a sacar un estado sobresaturado de empleados el dinero para pagar los aumentos prometidos, para sostener las paritarias, y para resolver todo el tema económico? ¿Con impuestos?  ¿Con más impuestos?
La misma receta que han aplicado una y otra vez desde hace mucho tiempo: los impuestazos. Cada vez que la caja de la provincia no alcanza, se crean nuevos impuestos
La gran idea es y será redoblar la presión fiscal, la cual es mucho más fácil que administrar mejor los recursos y no gastar más de lo que ingresa.
Hoy, ATE pretende aumentar los impuestos e impulsa una reforma tributaria, cuando justamente son los trabajadores del estado, en su mayoría con un promedio de más de 2 empleados por puesto, quienes producen el mayor desvío económico.
Pero hoy nadie propone crear trabajo genuino y recortar las licencias, de forma de que, de una vez por todas, nos pongamos todos a trabajar, realmente a trabajar y no a estar permanentemente pensando cómo hacer para tomarnos la mayor cantidad de licencias que existan.
Señores, hoy los números no mienten, la matemática es una sola, y administrando de esta manera estamos condenados al mismo final de siempre: el déficit fiscal y las cajas en rojo, hoy deberemos empezar a cambiar, sino, de esta manera, siempre terminaremos indudablemente en un conflicto social.
O sea, nosotros pagando los platos rotos.
Fabio Akiki para Gualeguay21

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