Un montón de militantes llevados del pico, por su ignorancia en el tema, o por su lucha incalificable contra la “oligarquía”, o lo que sea que los lleve o movilice a enfrentarse con sus pares, pues indudablemente muchos no tienen en claro , siquiera, que es oligarca.
Vale recordar, o informar, que la oligarquía es, para las ciencias políticas, la forma de gobierno en la cual el poder es ejercido por un grupo reducido de personas que pertenecen a una misma clase social.
Por extensión, el término se utiliza para nombrar al conjunto de grandes empresarios y sujetos acaudalados que suelen actuar en conjunto para la defensa de sus intereses.
Indudablemente, el pequeño y mediano empresario, el PyME, no solo no entra en esta categoría, sino que está lejos, pero muy lejos, de todo esto.
El Gobierno Nacional nunca escuchó al sector PyME, mientras que el Provincial lo hizo a medias, dándole la razón del loco cuando “reglamentó una ley, la famosa 9393, que solo se aplica en la teoría pero que lejos está de la práctica.
Basta como ejemplo la instalación en nuestra ciudad del último hipermercado violando todas las leyes y ordenanzas vigentes con la complicidad del gobernante de turno.
En nuestro país nos sobran los dedos de las manos para enumerar los grupos que manejan el 70% del consumo del pueblo, al igual que para contar los grandes grupos extranjeros que se llevan la torta, mientras que nos sobran los dedos de una sola mano para enumerar los grupos, en su mayoría extranjeros, que manejan el crédito para el consumo.
Lo grave de esto es que la mayoría de estos grupos crecieron en esta última década, la Década Ganada, indudablemente ganada solo para algunos pocos, ganada y, definitivamente, llevada para afuera dejando las migajas para los PyMEs.
Eso sí, en algo debemos darle la derecha a este Gobierno, en que las migajas de hoy son mucho más grandes que las de otras décadas, aunque migajas al fin.
Hoy, gobernantes que favorecieron en todos estos años a esos monstruosos grupos se quejan y se rajan las vestiduras por “la actitud antipatriota que tienen algunos empresarios”, hablan de sentir vergüenza, y aprovechan para acusarlos por aumentar por las dudas.
No savia que tenían vergüenza.
Pero lo lamentable de todo esto es que, en su gran mayoría, el asalariado, el jubilado, el militante a sueldo, en definitiva, el consumidor, no entiende, ni quiere entender, cómo se desarrolla la cadena comercial.
Y como, indudablemente, tampoco sabe cómo llegar a fin de mes, su enojo, alimentado por la retórica gubernamental, es encausado contra las PyMEs declamando a los cuatro vientos que estas son las culpables de todo los males.
El consumidor solo entiende que su sueldo o utilidad corre detrás de la inflación, que
el impuestazo le socaba aún más el bolsillo, aparte de ser impagables, y que el aumento de la tasa de interés le financia menos y más caro el consumo.
Y como si todo esto fuera poco, le devalúan el peso, como un gancho de derecha (de derecha por diestra, a no pensar mal), que deja al asalariado tendido en la lona y a las PyMEs de rodillas sin saber cómo defender lo poco o mucho que le queda.
Doña Rosa, Don Ramón… ¿Que les hace pensar que enojarse con el bolichero de la esquina o enojarse con el cajero del súper puede cambiar algo?
Así como la SuperCard fue un intento fallido de manejar a los bancos para el financiamiento del consumo, y como Mirar para Cuidar también fue un intento fallido de frenar a los hipermercados para que no manejen el consumo a su antojo, la lógica ya de entrada nos anuncia que Precios Cuidados en más de lo mismo.
Mientras el gobierno siga sosteniendo una alta inflación, una presión tributaria cada vez mayor, una política crediticia ausente para el crecimiento del PyME, y un gasto desmedido del dinero público, nada va a cambiar.
Hoy los cartelitos del gobierno tendrían que cambiar, en vez de decir Precios Cuidados, deberían decir Cuidado Con Los Precios.
Fabio Akiki

14 septiembre, 2026 1:42 am/
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