En los últimos decenios, la proporción de mujeres en la fuerza laboral ha crecido más en América Latina que en otras regiones. Hoy en día, ellas cuentan con mayores niveles educativos que los hombres y, cada vez más, sus ingresos aportan a la par de sus cónyuges al sostenimiento económico del hogar.
¿Qué pasa con los niños de esas familias trabajadoras? ¿Quién cuida de ellos? ¿Y quién protege a los y las trabajadores para que puedan cumplir con sus responsabilidades familiares?
Investigadores calculan que las mujeres todavía tienen bajo sus hombros el doble de la carga de trabajo en el hogar que sus cónyuges varones. Al mismo tiempo, la legislación muestra grandes limitaciones para equiparar este tipo de desigualdades entre hombres y mujeres que son discriminatorias hacia las personas; afectan en mayor medida a los niños y sus derechos a la vida en familia, la salud y la educación; y además son altamente costosas (según una investigación conjunta de la Universidad de Barcelona y la de Clark, si las diferencias de participación en la fuerza laboral entre géneros fueran saldadas, el PBI por persona sería 16% mayor).
¿Qué desafíos legislativos existen? Según datos oficiales, 54% de las mujeres y 41,9% de los hombres de 14 a 49 años que conviven con hijos se encuentran en el sector informal de la economía por lo que no gozan de las protecciones de los trabajadores con responsabilidades familiares. Los padres que sí tienen un trabajo registrado, pueden ser despedidos durante la gestación de su hijo, tienen sólo 2 días de licencia dentro del sector privado, no tienen derecho a una licencia prolongada en caso de hijos con síndrome de Down, y no pueden acceder a servicios de cuidado que en empresas privadas es un derecho exclusivo (¡aunque no reglamentado!) de las mujeres.
Las empresas con estrategias de RSE en estos temas van marcando tendencia y liderazgo en algunos aspectos, proponiendo estándares más altos que la normativa. Según la investigación sobre la Situación de la RSE y la Infancia en Argentina realizada por ExI, el 82% de las empresas ofrece licencias por paternidad extendidas a sus trabajadores hombres. Este es un ejemplo de las prácticas buscan comenzar a romper con el modelo tradicional de “hombre proveedor y mujer cuidadora”, equiparar las cargas de trabajo en el hogar, y promover la inserción y desarrollo de las mujeres dentro de sus compañías. Queda un largo camino, pero hemos comenzado a recorrerlo.
Los Derechos del Niño y Principios Empresariales de UNICEF, Pacto Global y Save the Children, buscan fomentar estas prácticas para pensarlas cada vez más, no sólo como derechos de los trabajadores sino principalmente como derechos de los propios niños. Las empresas poseen gran potencial para generar y liderar el cambio. El desafío fue y sigue siendo pensar estos temas de manera articulada con otros actores para lograr modificaciones normativas que alcancen los estándares mínimos recomendados por la OIT, que logren un tratamiento equitativo hacia mujeres y hombres, y que sean complementadas con acciones de sensibilización que garanticen su aplicación efectiva potenciando el rol de los trabajadores en tanto figura paterna. Sin esto último, no será posible consolidar un verdadero cambio.
Avancemos juntos en el compromiso para que más niños y niñas crezcan sanos y tengan igualdad de oportunidades en el desarrollo de sus capacidades.
UNICEF

25 agosto, 2026 4:39 pm/
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