El derecho a saber y estar bien informado

A partir de entonces, las sociedades modernas comenzaron a entender la importancia de ese derecho fundamental, y la necesidad de protegerlo y asegurarlo, ya que es fundamental para el desarrollo de las sociedades porque promueve el ejercicio activo de la ciudadanía y robustece el debate sobre lo público.

En tiempos donde se pretende promover la participación ciudadana para legitimar las acciones en todo el quehacer público, el acceso a la información por parte de los ciudadanos y el adecuado manejo de la misma por parte de los responsables pasan a ser fundamentales para fortalecer la representatividad de las instituciones, sean estas públicas o privadas, y mejorar sus gestiones dotándolas de mayor sustentabilidad.

Tal es así que instituciones a lo largo y a lo ancho del planeta le prestan cada vez más atención a la comunicación con la sociedad.

Pero, a pesar de esto, en algunos lugares aún se ignora la importancia de la información pública y, a veces por temor y otras por oportunismo, se realiza un irrespetuoso manejo de la misma.

Lamentablemente, todavía es común y frecuente ver que la información es utilizada como si fuera de propiedad del tenedor de turno y no un bien público, tal cual lo indica el término.

Del mismo modo, también es tristemente común y frecuente ver que la información pública es manejada como un producto de codiciado valor en los mercados adecuados.

Como es indiscutible que la información confiere poder, las sociedades modernas buscan popularizar la información pública para evitar que ese poder lo concentren dirigentes temporales y, en busca de un justo equilibrio, empoderar a la propia sociedad.

En Sofía, Bulgaria, hace catorce años, comprendieron que el derecho de acceso a la información va de la mano del derecho a saber, a conocer lo público, sin que la información esté mediada por la voluntad o conveniencia de nadie, y todos aquellos que la tengan tienen la obligación legal y ética de compartirla sin restricciones.

A partir de allí, el mundo, rápidamente, adoptó esto y, en cada uno de sus rincones, está aplicando estos conceptos para promover así el desarrollo integral y maduro de sus territorios. A partir de allí, el mundo dejó de esconder la información y comenzó a hacer un correcto manejo de la información.

Finalmente, en este marco, las sociedades modernas conciben al periodismo y los medios de comunicación como los medios naturales para canalizar la información pública, y, por consecuencia, los incorporan a su política comunicacional.

O sea, el acceso a la información es, según las Naciones Unidas, un derecho fundamental y la piedra angular de todas las libertades, donde los dirigentes están obligados a compartirla, donde los periodistas y medios de comunicación están obligados a difundirla, y donde los ciudadanos tienen todo el derecho de recibirla.

Es evidente que a Gualeguay esta ola aún no llegó, y no hay ningún interés en que llegue, pues le resulta mucho más cómodo a la dirigencia local hacer y deshacer sin que nadie se entere y mantener al periodismo lo más lejos posible.

Norman Robson para Gualeguay21

Compartí la noticia con tus contactos

Noticias Relacionadas

  • All Post
  • Canal
  • Galería
  • Hemeroteca
  • Lifestyle
  • Opinión
  • Podcasts
  • Política
  • Popular
  • sin categoría
  • Sociedad
  • Sport
  • Technology
  • Travel
  • Trending
logo-gualeguay-21-FINAL-gris

Periodismo independiente y comprometido desde el sur de Entre Ríos

© 2025 Desarrollo de with Estudio Lanzi