Erro entre la ley y la Justicia

Dicen que hace siete años, Erro cometió un delito, pequeño, sí, pero delito al fin, con el agravante de que era un funcionario público elegido por el pueblo.

Si bien la ley es clara y condena lo que habría hecho Erro, la Justicia, esa institución de circunspectos letrados que deberían imponer la justicia, ya ha demostrado que no siempre es coherente y consecuente con la ley.

Tal es así que la Justicia, hoy, ya no es confiable para la sociedad, pues dejó de hacer justicia y consintió años y años de mucha injusticia.

Prueba de esto es que, la Justicia, cabalmente consciente de los hechos que ocurrían alrededor de Erro, miró para otro lado durante largos siete años, permitiendo que éste se mantuviera en el poder y pudiera seguir dando lugar a nuevas y nuevas sospechas.

De este modo, en todos estos años de jugosos presupuestos, la Justicia, con su voluntaria o no concesión de impunidad, permitió que Erro siguiera gobernando y cosechando procesos e imputaciones por nuevos abusos.

Tan indiferente fue la Justicia a la acumulación de causas por delitos contra la administración pública que ninguna, ni las primeras ni las últimas, pudo aún definirse en su seno a pesar del paso de los años.

Ni la del correo ni la de los cheques, ambas, también del 2009, y, también, con siete años.

Ni la que sigue por la espuma, la última según el viejo sistema.

Ni las del nuevo sistema: la del sonido, la del barrio, la de los celulares, la del motor.

Ni las que seguirán saltando, quiera o no quiera la Justicia, el que quiere es el pueblo.

Cabe destacar, con énfasis, que ninguna de estas causas hubiese sido abierta si la Justicia hubiera actuado en tiempo y forma, según su deber, en la primera causa.

También cabe destacar que, de haber actuado la Justicia como correspondía, Erro no hubiese accedido a su segundo mandato de gobierno. Ya tenía tres procesos en su haber.

De este modo, hoy es innegable que todos los presuntos delitos de Erro tuvieron lugar al amparo de la impunidad concedida por la lentitud de la Justicia, la cual mantuvo esta causa convenientemente congelada por siete años.

Es por esto que la noticia del próximo martes no será saber si la Justicia reconoce o no a Erro como culpable, ni lo será la magnitud de la condena.

El próximo martes será noticia saber si, finalmente, la Justicia se hace cargo de su pasado, aplica las leyes tal cual están promulgadas, y hace justicia, o prefiere esconder su pasado de obsecuencia con el poder convalidando la impunidad y olvidándose de las leyes y de la propia justicia.

O sea, la sociedad ha sido anestesiada con tanta injusticia y necesita, imperiosamente, que le demuestren que la justicia existe y que la Justicia es capaz de imponerla.

Norman Robson para Gualeguay21

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